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Posts Tagged ‘Vida cotidiana’

En 2004 se editó el estudio “Mujeres inmigrantes. Invisibilidad y práctica cotidiana”. El estudio fue fruto del interés de los autores hacia realidades sociales en las que convergen los conceptos de género junto a los de inmigración, ciudadanía y vida cotidiana. Fueron varias las razones que justificaban la elección de las Mujeres Inmigrantes como el colectivo sobre el que situar nuestro estudio:

1) En primer lugar el fenómeno demográfico que ha supuesto el crecimiento de la inmigración, cuya evolución en los últimos años había sido muy rápido, teniendo en cuenta que si en 1997 suponía el 1,1% de la población logroñesa, en 2003 suponían el 9,5% (algo más de 13.500 inmigrantes empadronados en Logroño). De este colectivo inmigrante, la mujer era quien había llevado un proceso de incorporación más rápido suponiendo entonces el 44,7% de la población inmigrante logroñesa, porcentaje que se superó, si atendemos a algunas de las razones por las que se instalan las mujeres inmigrantes en nuestra ciudad; razones de cuyo conocimiento da cuenta el estudio. Y no es que las mujeres inmigrantes aparezcan o lleguen a nuestro país como compañeras, sino que también aparecen como inmigrantes individuales, es decir, solas.

2) En segundo lugar la importancia de la mujer inmigrante en el proceso de integración. Ésta, como todos los inmigrantes, vive entre dos culturas, pero a diferencia de los hombres, siente la responsabilidad y es la encargada de establecer un puente entre ambas. En la mayoría de los colectivos se tiene conciencia de que la especificidad cultural se transmite por línea femenina, de que las mujeres son agentes activos de la reproducción cultural, aunque paradójicamente no se les reconozca públicamente. Mientras que antes se limitaba a mantener las tradiciones, ahora, tras la emigración, tiene que ser agente de su cultura al mismo tiempo que posibilita el acceso a la nueva cultura. Es decir; por un lado desarrolla el papel de guardiana de la tradición mientras que por otro, se convierte en agente de cambio.

La mujer inmigrante debe conservar la cohesión del grupo y proteger la identidad cultural, a la vez que desarrollar estrategias adaptativas que les permitan asumir lo nuevo sin romper con lo propio; se trataría de conciliar sus costumbres y tradiciones con los códigos de la nueva situación. Así, las mujeres han tenido que añadir a las viejas funciones tradicionales de esposa y madre, guardiana de los valores culturales y cuidadora del hogar, el de impulsoras de un proceso de cambio, representando para el grupo familiar un elemento de estabilidad para sobrellevar mejor el trauma que todo proceso migratorio lleva implícito.

El papel que la mujer inmigrante juega en la familia, especialmente con los hijos, en la formación de opiniones, actitudes y comportamientos, es mucho más decisiva y esto ha ayudado a que cada vez más, se le atribuya y reconozca un papel clave en el proceso de integración.

3) Además, otra razón que justificaba el estudio, era el cambio en la adopción de roles diferenciados en el escenario familiar, así como el cambio de status adjudicado en la sociedad de origen. Se ha detectado y constatado que las mujeres inmigrantes son más pragmáticas en su adaptación a los diferentes modos de vida y opiniones que los hombres; se muestran más tolerantes ante la pluralidad de valores sin sentirse amenazadas, y tienen mayores aptitudes para orientarse y dominar la vida cotidiana en una sociedad que les es extraña. También son capaces de desarrollar comportamientos aceptados por la nueva sociedad y dan prueba de mayor perseverancia y paciencia en los largos procesos de formación.

4) Hay otras razones que justificaban la necesidad de este estudio, como las provenientes de la presencia de la mujer inmigrante como agente de desarrollo (económico y social). La dimensión de agente de desarrollo económico proviene del mayor acceso de la mujer inmigrante a la educación, así como de su incorporación al mercado laboral (principalmente en el sector servicios). En cuanto a la dimensión social, era preciso destacar su participación en los servicios y las prestaciones sociales (principalmente en labores de asistencia a enfermos y ancianos). Estamos de acuerdo con Sonia Parella, cuando en una publicación[1] afirmaba, que “la masiva demanda actual de empleadas domésticas tiene que ver con cambios sociodemográficos y económicos, como el envejecimiento de la población y el incremento de las personas mayores que viven solas y que precisan ayuda doméstica; la creciente participación femenina en el mercado de trabajo y el consiguiente aumento del número de hogares en que el padre y la madre trabajan a tiempo completo; el mayor número de hogares monoparentales; la progresiva tendencia hacia la dispersión geográfica de la familia; una nueva gestión del tiempo en el núcleo familiar; la crisis fiscal del Estado de Bienestar”, y que podemos destacar como algunas de las causas principales por las que una actividad reservada hasta un pasado reciente, a núcleos de familias pudientes, está hoy generalizándose entre la población española.

5) También, las características del trabajo en el servicio doméstico y el cuidado de los enfermos, han contribuido a que esta ocupación sea vista como poco atractiva para las españolas. La reticencia de muchas españolas a cumplir con estas tareas, ha colaborado a que la inmigración extracomunitaria encuentre un hueco en el sector laboral español. La incorporación de la mujer española al mercado laboral no ha significado que las tareas domésticas tradicionalmente destinadas al sexo femenino hayan sido ocupadas por los hombres, sino que la tecnología y la llegada de otras mujeres, las extranjeras, han permitido esta lenta y progresiva incorporación de la mujer española al ámbito laboral. Un estudio del Instituto de la Mujer revelaba que el 64% de las extranjeras con permiso de trabajo era empleada de hogar. Del mismo modo, es una práctica habitual la contratación de mujeres sudamericanas para el cuidado de personas mayores que, de otro modo, estarían en residencias.

6) Otra razón de estudio proviene de la calidad de estas mujeres que son el sustento económico de muchas familias. En los últimos años y, en especial a partir del año 1999, momento en que se cerraron los cupos para la formalización de la situación legal de las personas inmigrantes, los varones “sin papeles” tienen graves dificultades para acceder al mercado de trabajo, ya que los puestos que se ofertan para ellos, en especial desde la construcción, no son accesibles para aquellos que no puedan entrar en el régimen general de seguridad social. Sin embargo, las tareas de servicios a que optan las mujeres no presentan la exigencia de documentación de los anteriores, por lo que actualmente, mientras muchos hombres buscan oportunidades esporádicas de trabajo (por ejemplo en el campo), las mujeres son quienes están ingresando los salarios necesarios para el mantenimiento de la familia en Logroño o en su país de origen. Esta situación podía provocar la llegada de un número superior de mujeres al de hombres, mientras no se abriera de nuevo el acceso a los documentos legales y la regularización administrativa de la cada vez mayor bolsa de inmigrantes irregulares o indocumentados, eufemísticamente denominados ilegales.

7) Finalmente, encontramos como igualmente razonable, la aproximación al conocimiento del fenómeno demográfico, en cuanto hace relación al incremento de las tasas de natalidad y al incremento del número de hijos/as menores de edad que las madres traen consigo. Todo lo cual, ha supuesto una ralentización del fenómeno del envejecimiento, incrementándose las tasas de población infantil y joven.

En conjunto, todas estas razones nos permiten hablar de un fenómeno de enormes consecuencias para España como es el de la feminización de la inmigración, pero también del cambio en el papel de la mujer en nuestra sociedad, y concretamente, en la historia de la ciudad de Logroño.

MUJERES INMIGRANTES


[1] Parella Rubio, Sonia (2003): Mujer, inmigrante y trabajadora: la triple discriminación. Barcelona: Anthropos, pág. 12

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En vísperas de lo que luego se denominaron los fastos de la Conmemoración del Quinto Centenario del descubrimiento de América por Colón, me encontraba desarrollando una línea de investigación cuyos prolegómenos tuvieron lugar en 1989 con la firma de un contrato de colaboración con la Fundación CEDEAL (Centro de estudios de América Latina), Quinto Centenario y la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a fin de publicar una “Historia General de la Emigración Española a Iberoamérica”. El plazo para realizar la organización de esta Historia General finalizaba en 1991, puesto que la edición debía coincidir con los actos conmemorativos del Quinto Centenario. El equipo asesor lo formamos nueve investigadores pertenecientes a la Universidad de Deusto, Santiago de Compostela y Sevilla, así como Generalitat de Cataluña, Diputación de Valencia, CSIC y el CIAEt (Centro de Investigación y Animación Etnográfica), que era una Asociación sin fin de lucro creada con el fin de dar salida a proyectos de investigación y de la que en ese momento era su Secretario. Como Secretario del CIAEt había presentado un proyecto más ambicioso al Gobierno de La Rioja y este, a su vez, había recibido la oferta de la Fundación CEDEAL, tomado la decisión salomónica de ponernos en contacto y financiar el proyecto de la CEDEAL pero con la condición de que un investigador de CIAEt estuviera en el equipo principal. [1] en 1992 de dos volúmenes sobre la Historia General de la Emigración Española a Iberoamérica, editados por Historia 16, y en los que se integran el capítulo XI del tomo 1, titulado “La vida cotidiana. Planteamiento y datos para su investigación”, y el capítulo XII del tomo 2, titulado “Los estudios de emigración en La Rioja. Estado de la cuestión”, de los que soy autor. Dentro de esta línea de investigación sobre emigración riojana a Iberoamérica presenté una ponencia en el I Congreso Mundial de Centros Riojanos, celebrado en septiembre de 1990 en San Millán de la Cogolla, con el título “Los centros de emigrantes, referentes de la identidad riojana en América”. También es fruto de esta línea de investigación, la publicación en 1994, en el nº 13 de la revista semestral Rabida de la Diputación de Huelva, de un artículo titulado “Los centros y sociedades riojanas en América”. Finalmente, con ocasión del V Congreso Internacional de la Población celebrado en Logroño en abril de 1998, presenté una comunicación titulada “La emigración riojana a América en el primer tercio del siglo XX”, publicada[2] en 1999, en el volumen tercero. Como parece que esta actividad investigadora sobre emigración riojana a Iberoamérica nos les cayó nada bien a quienes se sentían propietarios de su estudio decidí abandonar para siempre jamás el tema y dejárselo a estos estudiosos y amantes de un protagonismo provinciano que no da mas que para ese ecomuseo inventado en Torrecilla. Que les aproveche.

historia-emigracionrabidalogrono-1998


[1] ISBN: 84-7679-233-6 (obra completa); 84-7679-232-8 (tomo 1) y 84-7679-231-X (tomo 2).

[2] ISBN: 84-89362-62-9

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