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Posts Tagged ‘Inmigración’

En 2012 se publicó una comunicación (ISBN: 978-84-92587-83-4), presentada en la XV Conferencia de Sociología de la Educación celebrada en Granada, acerca de la formación de los líderes y gestores de las asociaciones africanas en España. La base empírica de este estudio está basada en el análisis del discurso de más de sesenta entrevistas en profundidad realizadas a dirigentes de estas asociaciones africanas, en el marco de un Proyecto de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación sobre el Asociacionismo Africano en diferentes Comunidades Autónomas, dirigido por mi amigo el Dr. Jordi Garreta. Referencia CSO2008-01122/SOCI (Asociacionismo e inmigración africana: funciones latentes y manifiestas).

Un modo de acercarnos a la realidad educativa y de formación de los líderes y representantes de las asociaciones africanas, dada la gran variedad de resultados y heterogeneidad que encontramos en las entrevistas semidirigidas e historias de vida realizadas durante el trabajo de campo llevado a cabo los años 2009 y 2010, fue tomar como muestra aquellos entrevistados que ofrecieron información acerca de los estudios terminados. Estas entrevistas las subdividimos por igual número de informantes entre los países del norte de África (Argelia, Marruecos y Mauritania), y los países de la costa oeste africana, Camerún, Malí, Senegal, Gambia, Nigeria y Guinea), aunque con mayor representación de marroquíes y senegaleses, quizás por la impronta de su movimiento asociativo que sobresale sobre los demás países.

Un primer dato sobresaliente extraído de esta muestra, es que la formación de ambos grupos (magrebíes y subsaharianos), es muy parecida, si bien ligeramente decantada a favor de los primeros; sin embargo, ambos grupos muestran un perfil formativo de estudios universitarios, seguidos de los estudios de bachillerato o formación profesional y tan sólo unos pocos señalan su falta de estudios, estudios básicos, o estudios del Islam como toda formación recibida. No sólo destaca esta primacía de los estudios superiores sino que en los casos del bachillerato ha existido interés por continuar estudios universitarios que no pudieron desarrollar en su periplo migratorio por diversas causas, aunque muchos de ellos realizaron una formación profesional principalmente en el sector servicios.

Es de destacar la juventud de buena parte de ellos al no superar las cuarenta años, cuestión que les inclina en muchas ocasiones a iniciar estudios de formación no reglada principalmente en el campo de la mediación, el Asociacionismo o la cooperación y que de un modo u otro les ha inclinado en su vertiente social a participar en la organización de las Asociaciones. Por último quiero destacar la capacidad multilinguística que exhiben la mayoría, no sólo por conocer la lengua vernácula y la oficial de la antigua metrópoli, sino por iniciarse en otras lenguas oficiales de los países de destino como el catalán, el valenciano y el castellano. La educación y la formación ha sido para una gran parte de los inmigrantes entrevistados una de las causas por las que se desplazaron, bien para conseguir empleos acordes a su formación, bien por la consideración de la educación como un objetivo fundamental en sus vidas o las de su etnia. En un país multiétnico como Nigeria, donde las diferencias socioeconómicas son extremas, la etnia yoruba (que representa al 30% de la población), es un grupo étnico muy preocupado por la educación como un fin para su desarrollo como personas, por encima de algo fuera de control como puede ser su status económico. En otro país, Guinea, reconocen que las cosas han mejorado mucho pero no así la educación, por lo que muchos guineanos envían a sus hijos a estudiar a España; sin embargo, los tiempos en que Guinea eras una colonia española se han quedado muy lejos y quienes quieren venir a estudiar a España encuentran serias dificultades de carácter burocrático y/o económico para iniciar su proyecto educativo.

De un modo u otro y sea de una procedencia o de otra, la educación forma parte del discurso en las entrevistas realizadas a los miembros y dirigentes de asociaciones africanas. Entrevistas que me van a permitir profundizar en lo antedicho, comenzando con los estudios realizados, que como he adelantado son en mayor medida de carácter universitario, si bien algunos señalan que no pudieron finalizarlos por diferentes causas. La más usual es la que posiblemente se hayan planteado también muchos estudiantes autóctonos cuando han visto que su carrera universitaria no era posible compatibilizarla con un trabajo exigente. Es el caso de Abderrahim (Marruecos), cuya intención era estudiar y trabajar, pero estudiar ya no podía, llegaba a casa reventado y no podía. Otros añaden a esta situación de trabajar y estudiar, motivos de carácter familiar como casarse y tener hijos, en definitiva añaden responsabilidades familiares a las propias de estudiar y finalizar una carrera. Es el caso de Djdjo, una mujer senegalesa que fue a estudiar Derecho en Francia, pero al quedarse embarazada dejó sus estudios. En España ha realizado un curso auxiliar de geriatría, que es un medio básico de incorporación a un mercado laboral que se ofrece en la actualidad a la mujer inmigrante. No obstante son varios los que dicen no finalizar la carrera elegida pero sí haber finalizado una carrera intermedia, tipo diplomatura, que les permitiera trabajar en esa área.

Son inmigrantes anteriores a la llegada masiva de población, de entre los años setenta y noventa, aunque no por ello pasamos por alto esta clara división entre lo que fueron sus estudios terminados en origen y sus estudios finalizados en destino. No es baladí esta diferenciación si tenemos en cuenta que quienes manifiestan una carrera universitaria finalizada en origen son licenciados, mientras que los que finalizan en destino son mayoritariamente diplomados, o con cursos especializados (principalmente sobre mediación intercultural) que les ha permitido ingresar en las filas del asociacionismo como miembros destacados. Esto no señala a la totalidad de los entrevistados pero sí muestra una tendencia en sus perfiles educativos. Hassan es un claro ejemplo sobre la prosecución laboral de estudios relacionados con la actividad asociativa, pues si bien había finalizado Ciencias Empresariales, luego prosiguió con diversos Máster y postgrados como “Gestión global de la inmigración” (en la Rovira i Virgili), Máster de “Cooperación y desarrollo”, “Los movimientos migratorios y el codesarrollo” (Valencia), y en la actualidad un Máster en “Estudios culturales del Mediterráneo”. En ocasiones la vocación social, de intervención en los asuntos que competen a los inmigrantes, obliga a cambiar el proyecto universitario en el que se habían iniciado, incluso habían finalizado. Es lo que le ocurrió a Suleimán (Mauritania). Había hecho Biología, y en España inició Farmacia, pero abandonó estos estudios por los de Educador Social. O lo que le aconteció a Ali (Senegal), doctor en Ciencias Políticas, el cual había trabajado en Dakar como profesor de universidad durante tres años hasta que lo dejó para finalizar su
doctorado en Alemania; antes, la licenciatura le había permitido una estancia de tres años en Francia. Cuando llegó a España no encontraba trabajo de su interés, y ya pensaba en retornar cuando le notificaron que un proyecto de Investigación que había presentado sobre “Las mujeres subsaharianas en Navarra” había sido aceptado por el Gobierno Foral. En esta tesitura estaba cuando Cruz Roja también le contrató para qué hiciera de mediador intercultural.

Y es que la trayectoria profesional de los dirigentes de asociaciones africanas ha tenido un primer obstáculo no con su formación en materia de mediación, sino con la barrera del idioma español, pese a que la mayoría domina dos o más idiomas. Es el caso de Arzien, una profesora de francés en institutos marroquíes, que al llegar a España decidió aprender la lengua castellana de modo que le permitiera matricularse en Trabajo Social y posteriormente incorporarse al mundo laboral como mediadora intercultural. A quien le ha resultado más fácil hacer de mediadora por su dominio de idiomas es a Naima (Argelia). Hizo la carrera universitaria de “Traducción”, sumando a su conocimiento del francés y el árabe, el alemán y el español, consiguiendo una de las primeras becas Erasmus para seguir el doctorado en Alemania. Para otros, que antes de trasladarse a España ya habían estudiado el español, la llegada a Catalunya o Valencia les sorprendió por el uso de otra lengua de la que desconocían su existencia. Así fue como optaron por matricularse en las Universidades y a la vez que aprendían catalán o valenciano, cursaban estudios universitarios (Lenguas Hispánicas; Mediación Intercultural; Gestión de asociaciones y Fundaciones, etc.), consiguiendo de este modo el dominio de las lenguas.

Sin embargo, no sería este el único problema con el que se toparían en su trayectoria profesional, pues si bien el dominio de la lengua era imprescindible para insertarse en el mercado laboral, la necesidad de que se les reconociera las titulaciones otorgadas en los países de origen se convertía en una nueva lucha por su integración profesional. Y no siempre se convalidan los títulos en función de la idoneidad de los estudios cursados, pues son numerosas las ocasiones en que hay que volver a cursar algunas materias con el fin de homologar el título, y este es un aspecto que no reconocen o no entienden pues imaginan que es por otras causas bien dispares, como señala Djamila (Argelia) que pese a disponer de una buena base del francés y el inglés, no le admitieron en la escuela de idiomas hasta tanto no homologara sus estudios del bachillerato argelino. Efectivamente, el inmigrante busca su integración con el objetivo de mejorar su status social, y no al revés como falsamente puede entender quien alienta el discurso de una inmigración de bajo nivel educativo que tan sólo se emplea en sectores de baja cualificación, porque su destino social está condicionado por la supervivencia y el retorno tras alcanzar determinados objetivos económicos. Es posible que el proyecto migratorio tenga esta fase de eventualidad residencial, de viajero estacional, pero el perfil educativo del inmigrante, tanto el adquirido en origen como en destino le capacita para adquirir un mejor status, mayores ingresos económicos y, en definitiva su propia inserción socioeconómica y la de su núcleo familiar.

 

MUJER E INSERCION SOCIOLABORAL
Las mujeres y su inserción sociolaboral ha sido otro de los componentes funcionales en el desarrollo de las asociaciones de inmigrantes africanos, principalmente a través de una formación complementaria. En algunos casos se partía de mujeres que, con estudios superiores o poseyendo titulación universitaria, no podían ejercer libremente a causa de las imposiciones religiosas o de carácter cultural. En otros casos, hemos observado que las mujeres que en su país de origen reivindicaban una identidad femenina dentro del mundo musulmán, convertían esta en destino en una lucha por la identidad de la mujer musulmana frente a los prejuicios y estereotipos en la sociedad de acogida.

El velo tomado como señal de sumisión al varón en una sociedad postmoderna constituye, sin embargo, para algunas mujeres musulmanas un signo de identidad, y podemos considerarlo en sus términos como una reacción feminista frente al prejuicio destacado en la sociedad de acogida, como un acto consciente frente a la discriminación que les impele a ponérselo a fin de destacar los valores, sentimientos y creencias de la mujer musulmana. Además, es un acto y una actitud que les ayuda a mejorar su propia autoestima valorando sus señas de identidad. Y esto ocurre porque son mujeres preparadas, activas, “pero están en casa porque su problema es llevar el velo”, tal y como relatan en las entrevistas mujeres argelinas que no aceptan el velo como un signo discriminatorio y enmarcado en prohibiciones de carácter cultural o religioso. Las mujeres argelinas entienden que la integración sociolaboral se puede dar porque son mujeres preparadas, activas, con estudios universitarios en origen o destino, mujeres que en definitiva tienen un nivel educativo muy alto pero llevan el velo y esto les excluye y les inmoviliza en sus casa en las tareas destinadas a su género. Por ello, desarrollan desde las asociaciones programas de inserción sociolaboral que les permitan enfrentarse a las discriminaciones de género sin cuestionar la raiz de dicha discriminación que no es otra sino su reivindicación del velo. Con el velo no sólo se encuentran insertas en su mundo etno-cultural sino que también pueden desarrollar sus aptitudes y su expresividad laboral sin menoscabo de su identidad. Las mujeres argelinas están muy preparadas (más del 50% tienen titulación universitaria) y ocupan en origen cargos de directivas en  porcentajes superiores a las mujeres españolas, aunque su status nada tiene que ver con sus vecinas marroquíes a las que consideran analfabetas.

En la asociación de mujeres musulmanas An-Nur (La Luz), la mayor parte de las mujeres que componen la junta son tituladas, algunas con doctorado, hablan bien el castellano, incluso el francés o el inglés. Son un grupo heterogéneo, principalmente procedente de Marruecos, Argelia y Túnez. Algunos trabajan de traductoras, otras de acuerdo a su doctorado y sólo unas pocas no poseen ninguna titulación. Son mujeres que quieren trabajar pero “como llevan velo ¿qué van a hacer? Si van a la Universidad, preparan el doctorado y ya está”. Pero hay otras que se quedan en casa y para ellas las asociaciones promueven trabajos de carácter administrativo, o de intérpretes y traductoras. Es quizás otro modo de combinar las obligaciones etnoculturales y religiosas con la posibilidad de trabajar en la sociedad de acogida. Sin embargo, no siempre encontramos mujeres con un perfil educativo adquirido en origen pues han sido muchas las que se han formado en la sociedad de acogida, donde se han enfrentado al difícil proceso de integración en la escuela. Para una joven musulmana de finales de los noventa, su aparición en las aulas de la ESO con velo, desconocimiento de la lengua, sobre todo el valenciano o el catalán, ha permitido ataques desconsiderados e irrespetuosos de alumnos y profesores que la ha llevado a encerrarse en su mutismo, excluyéndola. En otras ocasiones, pese a los esfuerzos que podía realizar una joven musulmana por aproximarse a la cultura autóctona, siempre que superara la falta de motivación que le ofertaban en la escuela y aprendiera la lengua de comunicación en la misma, los rendimientos no estaban nunca a la altura de las demandas, por lo que resultaba fundamental el apoyo de la familia, especialmente de las madres, quienes realmente se ocuparon de la educación de sus hijas. De un modo elocuente se produce una integración lingüística de la alumna gracias al apoyo fundamental de la madre en su educación. Un apoyo a la joven que va más allá si la madre además se encuentra integrada en la estructura educativa.

En resumen nos encontramos con un paisaje de mujeres preparadas que aprovechan sus conocimientos para mejorar la situación de otras mujeres en su objetivo de integrarlas sociolaboralmente, aunque sin necesidad de perder sus señas de identidad, o bien reivindicándolas en su quehacer asociativo. En su conjunto, las asociaciones de mujeres llevan a cabo una labor de educación comunitaria muy diversa, de modo que todas ellas participan de un modo u otro en las mismas. Son actividades que promueven una educación instrumental, apoyando en ocasiones el sostenimiento económico de sus asociadas sin importar la edad, formación y ocupación de las mismas, si bien es cierto que su condición de madres les roba el tiempo que les gustaría dedicar a la asociación. Efectivamente, esta es una queja que señala buena parte de las mujeres asociadas, pues las responsabilidades domésticas y de atención a la crianza y educación de los hijos, recaen en gran medida en ellas solas sin la participación de los varones, de forma más pronunciada de lo que ocurre en la sociedad de acogida, donde los atavismos de la cultura patriarcal están siendo desmontados con más celeridad en la última década. Las propuestas para ir consiguiendo mayores cotas de igualdad entre las mujeres musulmanas se realizan desde las asociaciones; por ejemplo, iniciarse en actividades deportivas y de ejercicios físicos, que hasta hace bien poco resultaron impensables pese a que algunas por su disponibilidad económica podrían haberlos realizado, ya que se encontraron con las limitaciones propias de su condición de mujer. Ha sido gracias a las asociaciones que les proporcionaron el espacio y la ocasión, que se iniciaron en algo hasta entonces tabú: la gimnasia. Aunque quizás el gran logro de las asociaciones de mujeres han sido las actividades de alfabetización, aprendizaje de idiomas y oficios que han permitido la formación de muchas mujeres inmigrantes, mejorando sus capacidades de expresión lingüística y aumentando sus opciones laborales.

Cuando se domina el idioma, una lengua de contacto, las posibilidades de expresión aumentan y la sensación de libertad al poder comunicar pensamientos y sentimientos es permanente. Además, en la vida cotidiana son numerosas las ocasiones en que deben expresarse en lengua castellana o catalana, como ocurre con aquellas gestiones administrativas a las que se usualmente acude con un traductor varón que interviene como mediador en la sociedad de acogida, pues el dominio de las lenguas entre los varones les viene de su práctica en el ámbito público de las relaciones sociales, laborales y económicas en las que se mueven. Aunque esta situación no siempre es aceptada por algunos hombres, que sienten desagrado hacia la posibilidad de que otros puedan introducirse en el mundo de las relaciones privadas de sus mujeres, aceptando sin embargo la intervención de otras mujeres, que unas veces hacen de traductoras, otras de educadoras o formadoras y, en definitiva, alejan la opción no deseada de varones ajenos a la familia. Además, para algunas mujeres, estas actividades son un modo de adquisición de independencia a través del logro económico. De forma paralela a este servicio de traducción están las actividades formativas propiamente dichas en materia de dominio lingüístico, con cursos de aprendizaje del árabe (un modo de no perder o bien de adquirir una seña de identidad), el castellano y el catalán.

Pero no sólo el aprendizaje de idiomas se encuentra en la base de la actividad asociativa de las mujeres, pues otras actividades de carácter más instrumental como las charlas sobre sexualidad, búsqueda de empleo, etc., conforman un conjunto de medidas a favor de la autonomía e inserción de la mujer inmigrante. Por último no se puede cerrar esta parte sobre la actividad asociativa
de las mujeres sin citar el gran papel que juegan en la transmisión de la cultura étnica y en la construcción de las identidades a través de sus actividades con los niños en las escuelas o en los locales de las asociaciones, y a través de las manifestaciones de carácter folklórico mediante su participación en fiestas y actos lúdicos diversos donde ellas son el eje fundamental sobre el que gira todo tipo de manifestación.

 
ACTIVIDADES ASOCIATIVAS
Las actividades asociativas por excelencia son aquellas que tiene como fin dotar de una educación complementaria a los asociados y específicamente a sus hijos. Una educación que gira alrededor de la enseñanza del árabe y cuantas manifestaciones se identifican con la cultura étnica. Para ello no solo se dotan de espacios escolares con el fin de transmitir aspectos básicos de la cultura de origen (lengua, religión, historia, etc.), sino que también utilizan profesorado, libros, medios e instrumentos propios. Uno de los objetivos más recurrentes consiste en evitar que los hijos, y las
generaciones que han nacido aquí o bien han llegado a España con una corta edad, no pierdan las señas de identidad de sus padres y de su origen étnico. Se trata de evitar que en ese transitar por los mundos se pierdan las raíces, el contacto con la realidad original, aquello que les identifica como grupo y en cierto modo, evitar lo que ellos denominan duelo por la pérdida: Con esta escuela vamos a calmar el duelo que están viviendo los inmigrantes.

La escuela pública es necesaria para la integración en la sociedad acogida, pero la escuela étnica es un complemento fundamental para la vida y el desarrollo de estas personas. Y este pensamiento se da más entre las mujeres que entre los hombres, porque ellos viven con la idea de volver algún día, de encontrarse de forma transitoria en España, de que el proceso migratorio es un accidente y que todo volverá muy pronto a su cauce, a su lugar de origen, a la casa donde nacieron; y por ello aborrecen la idea de que sus hijos vayan a la escuela, se integren con los autóctonos, al punto de ser como uno de ellos y terminen olvidando su pertenencia a la cultura de sus padres y sus ancestros. No por esto, las mujeres, más pragmáticas, más situadas en el día a día, tratan de conciliar los deseos e ilusiones de los hombres con la realidad educativa de sus hijos, y por ello se muestran favorables a esa escuela complementaria y a las actividades que promueve. Hablan de esta escuela como un instrumento que sirve para tranquilizar las conciencias de pérdida, de duelo y de alienación etno-cultural.

Las asociaciones de mujeres subsaharianas, como La Dona Guineana de Valencia, promueven el conocimiento de la cultura guineana a través de actividades culturales, con el objeto de reivindicar la cultura africana frente a la cultura española y como un medio de defensa frente a los prejuicios y discriminaciones que soportan sus hijos en la escuela. Otras actividades de carácter cultural que van dirigidas a los niños son los cuentos; es decir, la literatura oral como medio de entronque con la cultura original africana. Otro instrumento igualmente educativo son los juegos africanos, de modo que los niños que los practican reconocen sus países, a la vez que disfrutan como no puede ser de otro modo de la actividad lúdica.

Una mujer de Burkina Faso (Rosali) señalaba que el instrumento ideal para transmitir la cultura africana son los cuentos, los talleres de cuentos. Para ella y para otras madres de la asociación resulta fundamental esta forma de introducirse en la cultura africana, porque en África los cuentos están para enseñar los valores de la sociedad, para ser buenas personas; entonces hemos pensado hacer tardes de cuentos para nuestros niños. Y es muy reflexiva cuando señala que la educación en España es muy individualista y se deja en manos de los padres; pero si estos padres no pueden dedicarles todo el tiempo que quisieran, la educación queda en manos de la escuela que no es capaz de atajar los actos discriminatorios que ocurren con el alumnado inmigrante. Toma como referente la educación en África, donde la educación de los niños está en manos de otros familiares, de vecinos, en definitiva de toda la comunidad. Porque educar, para ella es formar a una persona de manera integral, de modo que sea una persona buena, esté donde esté. Formarla para que asuma todo el proceso de vida y sea feliz. Indica que el fracaso escolar es un fracaso del tipo de educación que se da a las personas (principalmente a los niños autóctonos), y no es una cuestión de éxito escolar; por ello entiende que como asociación sociocultural de mujeres, de madres, deben realizar este esfuerzo de ir escuela por escuela y dar charlas sobre convivencia, enseñándoles la realidad de África, lejos de los estereotipos y prejuicios con los que se alimentan en sus casas o en la propia escuela. Digamos que es un esfuerzo por lograr que la educación sea de toda la comunidad educativa y para todos los niños.

Con las actividades educativas y de expresión etnocultural, los inmigrantes asociados buscan recrear sus señas de identidad comunitaria, pero también ofrecer ocasiones de encuentro con el fin de sentirse comunidad, y a ello colaboran todo tipo de actividades culturales, lúdicas y festivas. De este modo, es muy propio de las asociaciones senegalesas, gracias a un cierto sentido comunitario, formar grupos folklóricos de baile, música o canto logrando con su participación dar colorido a las fiestas étnicas o a las fiestas locales. Un dirigente de una asociación del Senegal, nos habló que su objetivo era la promoción de la cultura africana a través de las clases de percusión y danza, que realizaban no sólo en el local de la asociación sino también yendo a colegios e institutos, e insertando en el contexto escolar esta clase de actividades culturales. El sentido comunitario que se supone a los subsaharianos y especialmente a los senegaleses nos lo certificaba un argelino (Djilalli), que los compara con los magrebíes a los que tilda de individualistas. Y hasta cierto punto resulta certera esta apreciación pues son asociaciones senegalesas las que imprimen su sello personal a estas manifestaciones culturales de cuentos y juegos, que se ven acompañan por otras actividades de carácter expositivo como fotografías (sobre Senegal, sobre el fenómeno migratorio, sobre la inmigración ilegal, etc), artesanía, manifestaciones artísticas, etc.; y la actividad cultural más usual en casi todas las asociaciones, la realización y degustación de comidas étnicas.

La otra gran actividad asociativa de carácter formativo, junto a la escuela complementaria y las manifestaciones de carácter étnico, es el aprendizaje de lenguas (valenciano, catalán, español, árabe) necesarias para el desenvolvimiento sociolaboral. De hecho han sido varios los dirigentes, que desde su formación o desde su conocimiento del árabe, han apoyado la creación de escuelas de padres o escuelas de adultos, donde entre otras cuestiones formativas se les ofrecía clases de lenguas o bien clases de alfabetización. Y en el discurso de casi todos los entrevistados hemos encontrado la necesidad del aprendizaje inicial del español como vehículo de comunicación, lográndolo bien a por su cuenta o a través de profesores particulares y, sobre todo, a través de iniciativas municipales o asociativas que les dieron la ocasión de dominar el idioma. Son varias las asociaciones, principalmente las subsaharianas, las que dedican parte de sus cuotas a financiar los estudios de sus asociados, significativamente el aprendizaje del español, llegando incluso a pagar el billete de tren para aquellos chicos que se encuentran en localidades próximas pero sin infraestructura asociativa o sin un número suficiente como para promover cursos de formación. También financian la finalización de estudios secundarios o formación profesional. Y como específicamente las mujeres han sido las grandes desfavorecidas en el proceso educativo, la adquisición de competencias que les permitan trabajar ha sido uno de los objetivos de las asociaciones femeninas.

Los hay que piensan que la educación complementaria o la educación necesaria, debe darse en las mezquitas y debe ser una educación religiosa a través del estudio del Islam. Aunque no sólo se trata de rezar, pues en las mezquitas también se han tratado actividades comunitarias, como reunir dinero para pagar el traslado del cadáver a su localidad de origen, si bien han sido siempre las asociaciones el espacio donde se dirimían casi todas las demandas y necesidades de los asociados, y donde se marcaban los objetivos comunitarios. A este fin han colaborado muchos de sus dirigentes, sobre todo cuando estos manifestaban vocación e inquietud social, con interés por los problemas que surgen en el proyecto migratorio, sobre todo si está preparado y ya cuenta con experiencia universitaria. En estos casos de dirigentes con experiencia asociativa o con experiencia o conocimientos sobre el mundo asociativo, son múltiples las actividades dirigidas a todos los miembros de la comunidad inmigrante, tanto de las asociaciones como de la comunidad de origen, a través de proyectos de codesarrollo. O dirigidas a todo el mundo como nos cuenta Mama Samateh (Gambia) que trabaja en mediación y ha construido una asociación contra la mutilación femenina, desde la que se ofrece información con el fin de luchar contra esta práctica.

No puedo cerrar este conjunto de actividades asociativas sin referirme a esas otras de las que se benefician básicamente los españoles, y que no son sino una fórmula muy extendida entre todas las asociaciones que buscan puntos de integración con la sociedad de acogida a través de las expresiones, no sólo de la lengua, cultura y folklore de los países de origen, sino también educativas y formativas por su intervención en los centros educativos donde crean el ambiente necesario para combatir la ignorancia y el racismo.

 

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En julio de 2011 la XV Conferencia de la Asociación de Sociología de la Educación se celebró en Granada, a la que acudimos mi compañero Sergio Andrés Cabello y yo con varias comunicaciones y esta ponencia que presenté en la primera mesa plenaria. He actualizado algún dato hasta 2012 y pese a Wert y sus acólitos intentando enmascarar con la LOMCE las tasas de abandono prematuro o las tasas de idoneidad, o ya sin tapujos los datos de desempleo juvenil la ministra del ramo, la realidad se aleja bastante de la euforia presente en el discurso de los consejeros de educación que se suceden en el Gobierno de La Rioja

Abandono escolar y mercado de trabajo

El 7 de diciembre de 2010, el Consejero de Educación Cultura y Deporte del Gobierno de La Rioja, Luis Alegre Galilea, hacía públicos los primeros datos del Informe PISA en su edición del 2009[1]. Los resultados del mismo situaban a La Rioja entre las cinco primeras posiciones en las materias evaluadas, refrendando el escenario de anteriores ediciones. Así, y como veremos más adelante, La Rioja ocupaba el tercer puesto en “Comprensión Lectora” (empatada con Cataluña), el quinto en “Matemáticas”, y el segundo, con los mismos puntos que Navarra, en “Competencia Científica”, superando en los tres casos tanto la media española como la de la OCDE[2].

Este indicador es uno de los más empleados para señalar la situación de la educación obligatoria riojana. Pero, otros datos nos muestran una cara menos “amable”. Si La Rioja resulta una región puntera por sus resultados académicos situándose en cifras similares a las de las Comunidades Autónomas de su entorno, no ocurre lo mismo con los datos relativos al abandono escolar que presentan unos números en general más negativos que las regiones limítrofes, situándose en torno a la media nacional, cuando no por debajo.

En 2009 el 32,7% de la población de 18 a 24 años no había completado la Segunda Etapa de la Educación Secundaria ni seguía ningún proceso de educación o formación[3]; en ese mismo año, sólo el 61,4% de la población de 20 a 24 años había completado esa Segunda Etapa de la Educación Secundaria, cuando en las Comunidades autónomas limítrofes del País Vasco lo habían realizado el 76,9%, en Navarra el 74,4%, en Aragón el 68,7% y en Castilla y León el 68,7%[4]; y, para finalizar, el porcentaje de repetidores en el conjunto de la Educación Secundaria era del 13,12% en el curso 2008/2009, también superior a las regiones de su entorno, excepto Castilla y León, con un 14,16%[5].

En el año 2012, la tasa de abandono escolar prematuro ha vuelto a bajar en España alcanzando una cifra del 24,9%, cuando en 2005 todavía registrábamos un 30,8% y un 28,4% en 2010. La bajada de la cifra de fracaso escolar en España es fundamentalmente consecuencia de la crisis económica que vive nuestro país y no obedece, lamentablemente, a cambios en el sistema educativo, tan necesarios para atajar la raíz del problema. Los hombres jóvenes españoles tienen una tasa de abandono escolar todavía más elevada con un 28,8% en 2012, mientras que en el caso de las mujeres la cifra es del 20,8%. Con ello prácticamente duplicamos el promedio europeo del 14,5% y queda claro que hay que redoblar los esfuerzos por reducir el abandono prematuro del sistema educativo en nuestro país.

Levemente por detrás de España figuran Malta (27,5%) y Portugal (27,1%). En Italia la tasa baja al 20,5%. Rumanía registra un 18,0% y Chipre un 16,5%, al tiempo que el Reino Unido, Letonia y Bélgica se sitúan en torno al promedio de la UE.

En Grecia el abandono escolar prematuro entre los hombres jóvenes alcanza un 13,7% y en Francia un 13,4%. Irlanda y Alemania comparten cifras levemente por encima del 11%, mientras que Dinamarca, Luxemburgo y los Países Bajos superan el 10%. Suecia (8,5%) y Austria (7,9%) son los países de la antigua UE-15 con el menor problema de fracaso escolar entre los hombres jóvenes, mientras que las menores tasas de toda la UE-27 corresponden a la República Checa (6,1%), Eslovaquia (6,0%) y Eslovenia (5,4%).

Por lo tanto, ¿qué ocurre en La Rioja para que su sistema educativo se encuentre entre los más competitivos de España en cuanto a resultados académicos, pero arroje cifras de fracaso y abandono escolar alejadas de esta supuesta “excelencia educativa”? Esta situación ha llevado a algunos autores a plantearse esta paradoja: “Es particularmente llamativo que siendo los resultados educativos de Castilla y León y La Rioja casi tan buenos como los de Finlandia, sus tasas de fracaso escolar administrativo son prácticamente del cuádruple y del séxtuple, respectivamente. Deben ser de los lugares del mundo donde es más difícil obtener el título mínimo de educación obligatoria”[6].

Además, el caso riojano también contrasta con una serie de indicadores económicos que lo sitúan en las primeras posiciones de las regiones españolas. Así, el Producto Interior Bruto per cápita de La Rioja en 2010 era de 25.020 €, ocupando la quinta plaza y superando las medias española y de la Unión Europea[7]; y La Rioja fue la cuarta región con menor tasa de paro en el primer trimestre de 2011 con el 16,15%[8]. Sin embargo, como veremos también posteriormente, en La Rioja los datos de ocupación juvenil son muy inferiores a los de la media nacional y a los de las comunidades limítrofes.

Intentar responder a estas cuestiones nos obliga a tener en consideración diversos factores y variables específicos de La Rioja que nos pueden ayudar a encontrar otra explicación distinta a los procesos que se dan más o menos de manera similar en el conjunto del Estado y el resto de las regiones. Así, no hay que olvidar las características territoriales de La Rioja en lo que hace referencia a la concentración de la población y de las actividades económicas; la propia estructura productiva de la economía riojana y el impacto del fenómeno de la inmigración.

En resumen, una región que alcanza grandes resultados en su rendimiento académico, si nos atenemos a las cifras del Informe PISA, que se sitúa entre las más ricas de España, pero que cuenta con fracaso y abandono escolar muy elevado en correlación con las altas tasas de paro juvenil y las bajas de ocupación de este grupo de población. Así, y a tenor de estos puntos de partida, cabrían hacerse una serie de preguntas a añadir a las que ya hemos señalado inicialmente: 1º) ¿cómo influye la estructura productiva riojana en las tasas de fracaso y abandono escolar? y 2º) ¿qué efectos ha tenido el fenómeno de la inmigración en el fracaso y abandono escolar?

La compleja definición del fracaso escolar

Fracaso y abandono escolar son conceptos graves, preocupantes, son indicadores que reflejan el devenir de una sociedad. A mayor cualificación de la misma mejor podrá afrontar los retos y las necesidades del presente y del futuro, especialmente en un mundo cambiante como en el que nos encontramos[9]. Así, la “Declaración de Lisboa” de 2000 de la Unión Europea, señalaba en el punto 26 como uno de sus objetivos estratégicos de cara a la adaptación a la Sociedad del Conocimiento y a la mejora del nivel y la calidad del empleo que “el número de personas de 18 a 24 años con una educación secundaria básica que no reciben una enseñanza o formación posterior debería reducirse a la mitad a más tardar en 2010”[10]. De esta forma, el abandono escolar temprano debería haberse situado en 2010 entre el 10% y el 15%. Sin embargo, las cifras de 2009 en España eran bastante elevadas: no sólo estaban muy lejos del objetivo, situándose en el 31,2%, sino que en comparación con el año 2000 habían aumentado (en aquella fecha fue del 29,1%)[11].

Aunque es evidente que es un indicador muy relevante, no podemos circunscribirnos a la definición del fracaso escolar únicamente con este dato. Es más, los diversos autores asumen la dificultad y la amplitud de factores, variables y procesos que determinan el fracaso escolar. Por ejemplo, Mariano Fernández Enguita, Luis Mena Martínez y Jaime Riviere Gómez deciden en su obra Fracaso y abandono escolar en España optar por “una concepción amplia del fracaso, que incluya simplemente toda forma de no consecución de los objetivos escolares proclamados por la sociedad y que pueden estimarse como mínimos, razonables en función del mercado de trabajo, a saber, un título regular postobligatorio. Esta definición amplia supone que no solamente existen los objetivos del individuo, que éste puede alcanzar (éxito) o no alcanzar (fracaso), sino también los objetivos de la sociedad, que fracasa cuando no los alcanza[12].

Por su parte, José Saturnino Martínez García señala el concepto de fracaso escolar administrativo, como todos aquellos que no obtienen el título educativo, aunque esta es una definición que no recoge todas las dimensiones del problema ya que “no sabemos si este fracaso está asociado a un nivel alto o bajo de conocimientos, destrezas y capacidades[13].

Carecer de una titulación, en este caso la de la Educación Secundaria Obligatoria, es uno de los indicadores más empleados, pero hay otros que también nos muestran la situación del fracaso escolar. Desde las tasas de repetición hasta las de idoneidad el alumnado que progresa adecuadamente durante la escolaridad obligatoria (realiza el curso correspondiente a su edad), son sólo unos ejemplos a considerar y a los que volveremos más adelante. También las diferentes alternativas que toma el alumno a lo largo de su escolaridad, las posibilidades que le ofrece el sistema educativo y el entorno social, sin olvidar los orígenes del propio fracaso escolar que pueden estar presentes en niveles educativos anteriores, como por ejemplo en Primaria.

Además, tampoco debemos olvidar otros aspectos que determinan el fracaso y el abandono escolar, como por ejemplo las desigualdades sociales, las circunstancias de partida de los alumnos, etc.: “los datos se empeñan en demostrar que la escuela es una institución que beneficia a los grupos ya beneficiados en términos educativos: familias de alto nivel educativo, con muchos libros en clase o pertenecientes a las clases sociales dominantes –término este último que dista de ser del agrado de la socialdemocracia gobernante[14]. Pero el fracaso y el abandono escolar se aleja mucho de ser un fenómeno homogéneo en términos de grupos o clases sociales. Aunque ciertos estratos de la sociedad tienen más posibilidades de dejar el sistema educativo, o de no alcanzar sus objetivos, no es menos cierto que se da en todos los ámbitos sociales: “la generalización de la enseñanza secundaria se ha revelado una tarea compleja y hercúlea, y que las dificultades se dejan sentir no solamente en las clases populares sino también, en buena medida y cada vez más, en las clases medias. Así es como el fracaso escolar ha pasado de ser un sobreentendido aceptado por todos a un motivo de alarma social[15].

Así pues, el fracaso y el abandono escolar es una de las preocupaciones de nuestra sociedad, en la que España no está “haciendo los deberes” que se apuntaron hace una década. Al contrario, en vez de acercarse al objetivo nos hemos ido alejando. Y las consecuencias se dejan sentir en todos los ámbitos de la sociedad ya que “cada vez que un ciudadano no alcanza los objetivos escolares que la economía y la sociedad consideran y manejan como mínimos convenientes y exigibles, aunque no sean obligatorios, nos encontramos ante un fracaso del individuo, de la sociedad y de la institución encargada de mediar entre ambos para ese fin, de la misma manera que el desempleo puede considerarse un fracaso individual y colectivo, aunque el trabajo no sea una obligación[16].

En consecuencia, “abandonar el sistema educativo es una decisión personal, resultado final de un proceso de desenganche progresivo que se ha ido desvelando como complejo y polifacético. El abandono es, además, la culminación de una trayectoria de resistencia a la participación en el sistema educativo. En términos personales el proceso de fracaso escolar suele entenderse por parte de sus protagonistas como una combinación de dos ingredientes en mayor o menor grado: el desinterés y la dificultad”[17]. Pero tampoco hay que olvidar que si bien todo “parece apuntar a que el estudiante es el único responsable, cada vez se insiste más que es el resultado de un proceso en el que interviene el contexto sociocultural del alumno, la familia, los modelos didácticos, la labor docente, la política social, etc.”[18]

La Rioja como escenario y contexto

Es necesario apuntar una serie de características de La Rioja como escenario y contexto de esta paradójica situación: una de las primeras tanto en el Informe PISA como en las estadísticas de abandono escolar. Hay que comenzar señalando que La Rioja es la región con menor población de las Comunidades Autónomas (322.415 habitantes en 2010)[19], y que sus habitantes se concentran en el valle del Ebro, en el norte de la región, que cuenta con una elevada cantidad de las actividades productivas[20]. Los procesos de éxodo rural por la práctica desaparición de sectores tradicionales de las zonas de montaña (especialmente la ganadería), despoblaron el sur de La Rioja.

Sin embargo, un fenómeno marca el devenir demográfico de la región en su última década con importantes consecuencias también en el sistema educativo: la inmigración. Así, en 2000 La Rioja contaba con una población de 264.178 habitantes[21], y su situación era de estancamiento demográfico, con muy bajas tasas de natalidad, un escenario similar a la mayor parte de España. Pero en una década la inmigración provocó un incremento de la población del 22,04%, debido en parte a la estructura económico-productiva de La Rioja que demandaba mano de obra no cualificada en sectores como la agricultura, la construcción o los servicios como veremos más adelante.

La Rioja es la séptima Comunidad Autónoma en el porcentaje de población extranjera en 2010, con el 14,48%, superando la media nacional en más de dos puntos. Lo verdaderamente destacable es la diferencia con las regiones de su entorno. Así, vemos Aragón (12,85%), Navarra (11,21%), Castilla y León (6,62%) y País Vasco (6,4%), siempre con menor incidencia de la población inmigrante.

Insistimos en este aspecto porque consideramos que es una variable que afecta en parte al abandono y el fracaso escolar. La Rioja se caracteriza en buena medida por el peso del sector agrícola debido a la presencia de dos actividades que son determinantes en su economía como la viticultura y la conservera. Un escenario parecido al de las Islas Baleares, cuya tasa de abandono escolar en 2009 era la más elevada de España con el 40,8%[22], con un sector turístico relevante que implica que “allí donde la salida a un mercado laboral de baja cualificación es factible se elevan las tasas de fracaso escolar[23].

El sector primario presentaba en La Rioja el primer trimestre de 2011 un 4,5% de los ocupados, frente a un 4,3% en el conjunto de España. De este modo, La Rioja se situaba en el octavo puesto entre las regiones españolas con ocupados en Agricultura[24]. Si comparamos el dato con el resto de las comunidades autónomas observaríamos que los mayores porcentajes de ocupados en el sector agrícola son los de Andalucía, Extremadura y Murcia, que casi duplican los porcentajes de La Rioja. Esto es debido a las características del sector, pues mientras en las primeras se da una agricultura de carácter extensivo, en La Rioja la agricultura es de carácter familiar con un empleo en mano de obra extrafamiliar de carácter temporal, lo que permite que sus cifras de ocupación sean las de la media nacional.

Con respecto a la Construcción en La Rioja, los trabajadores en la fecha señalada eran el 10% mientras que en España eran el 8,2%, situando a La Rioja en cuarta posición respecto al conjunto de España, no sólo porque la crisis del ladrillo ha llegado de un modo más ralentizado, aunque sigue siendo un sector en claro descenso como en el resto de las comunidades autónomas (de hecho, en el primer trimestre de 2008 el sector de la Construcción en La Rioja representaba el 12,08% de los ocupados y en España el 13,09%[25]), si no también porque muchos de los trabajadores de la construcción en esa fecha son registrados en La Rioja pese a provenir de otras regiones y no ser esta su residencia habitual, dentro de las políticas de movilidad de las grandes empresas de construcción que en ese momento desarrollan su actividad en esta Comunidad Autónoma.

Pero donde la diferencia es más acusada es sin duda en los sectores de Industria y Servicios. En Industria, La Rioja contaba en el primer trimestre con el 26,5% de sus ocupados en el sector secundario, situándose como la primera región frente al 14% del conjunto nacional, y superando a las vecinas Navarra (23,9%) y País Vasco (22,6%). Este fenómeno de ocupación industrial en La Rioja proviene de las actividades de transformación de productos agrícolas que le permite destacar sobre la media nacional, principalmente a través de su industria vitivinícola y conservera.

No obstante, el peso de la Industria en La Rioja es un fenómeno que se viene produciendo desde hace décadas y tiene su contrapartida en el sector Servicios. Así, mientras que en España este representaba el 73,5% de los ocupados, en La Rioja se situaba en el 59%, siendo con diferencia la última comunidad en este sector[26].

El peso de cada sector en la economía regional casi se corresponde con el porcentaje de ocupados. Dentro de Industria hay que destacar todos aquellos subsectores que nutren al vitivinícola y al conservero (donde destacan los pueblos de La Rioja Baja, limítrofes con Navarra y Aragón), conformando un tejido industrial auxiliar que marca la economía de la región. También hay que señalar otros como la madera o el textil y el calzado, que además tiene localizaciones geográficas en el interior de la región muy específicas, sobresaliendo Nájera en el primer caso y Arnedo en el segundo. Y, finalmente, los subsectores metalúrgico y productos metálicos, maquinaria y equipos mecánicos y la fabricación de materiales de transporte (aunque este último se encuentra en estos momentos en plena crisis con numerosos EREs en sus empresas), entre otros, también tienen una presencia muy destacada. En este sentido, la posición geoestratégica de La Rioja, en el eje del valle del Ebro y en el tránsito entre País Vasco y Navarra con Cataluña, ha jugado un papel central.

La Rioja muestra una estructura económica y productiva que demanda un gran número de mano de obra poco cualificada en todos los sectores, aspecto que viene relacionado con el impacto en la región de las pequeñas y medianas empresas y con su impronta en la conformación del tejido empresarial, en su mayor parte de carácter familiar[27].

En relación a la estructura sectorial productiva se encuentra la situación del empleo, donde La Rioja se significa por ser una de las regiones con menores niveles de paro. Aún en un contexto de crisis y destrucción de puestos de trabajo, el desempleo se situó en el primer trimestre de 2011 en el 15,44%, frente a una media nacional del 21,29%. La Rioja era en ese momento la cuarta región con menor porcentaje de paro, siendo superada tan solo por sus vecinas del País Vasco (11,61%) y Navarra (13,40%), y la Comunidad de Madrid (15,43%).

De nuevo, las características de su estructura económica posibilitaban un escenario sostenido durante los años anteriores en los que La Rioja situaba la tasa de paro en el 7,29%, frente al 10,19% nacional. Como se puede apreciar en el mismo, La Rioja era entonces la tercera Comunidad Autónoma con menor tasa de desempleo, sólo superada por sus vecinas del valle del Ebro, Aragón (6,14%) y Navarra (6,3%).

Sin embargo, la situación no es tan favorable cuando tratamos las tasas de paro y empleo juvenil, uno de los indicadores más relevantes de la situación de estos grupos de población, que ofrecen un correlato muy significativo con el fracaso y abandono escolar y de los que hablaremos más adelante.

Finalmente, La Rioja también ocupa una posición destacada en el Producto Interior Bruto per cápita, situándose de nuevo entre las Comunidades Autónomas con una cifra más elevada. El PIB per cápita de los riojanos en 2010 fue de 25.020 €, superando la media nacional que se situó en 23.063 € y la media de la Unión Europea, con 24.468 €. Por delante de La Rioja se encontraban sus dos vecinas del norte, País Vasco (31.314 €) y Navarra (29.982 €), así como Madrid (29.963 €) y Cataluña (27.053 €).

Por tanto, y a tenor de los indicadores presentados, La Rioja es una de las regiones con mayor PIB per cápita, con menores tasas de paro y una estructura económica que ha soportado el impacto de la crisis con más fortaleza que otras regiones debido a su diversificación y su estructura empresarial. Un escenario en principio poco desalentador, pero ¿cómo se correlaciona con su sistema educativo?

A priori, responde a los datos que nos ofrece el Informe PISA con sus elevadas calificaciones en las diversas ediciones, ocupando las posiciones más altas y prácticamente con los mismos compañeros de viaje (las comunidades limítrofes) que en las variables económicas; sin embargo, en relación con las tasas de abandono escolar, no hay correspondencia con este escenario, salvo que La Rioja respondiese a un modelo educativo de características diferenciadas al resto de las regiones, y similar al de Islas Baleares.

El sistema educativo riojano

No vamos a profundizar en el sistema educativo riojano pero sí es necesario que prestemos atención a algunas variables e indicadores generales, como el tipo de centros y el porcentaje de alumnos que acogen el peso del alumnado extranjero, haciendo especial hincapié en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), al  considerarla el punto de inflexión determinante en el futuro escolar y laboral de los jóvenes y adolescentes.

La Rioja es una de las siete Comunidades Autónomas donde más peso tiene la escuela privada concertada. En el curso 2009/2010, el 33,12% de los alumnos riojanos cursaban sus estudios en esta clase de centros, cifra muy similar a la media nacional, situada en el 32,35%, aunque como hemos señalado en otros gráficos, La Rioja se sitúa en el grupo de cabeza junto a sus compañeras habituales, las comunidades limítrofes. Tan sólo el País Vasco destaca pero esto es debido al peso de las ikastolas que desvirtúan el concepto de centros privados concertados que disponen el resto de las Comunidades.

Porcentajes superiores encontramos respecto al número de centros de Enseñanzas de Régimen General, pues en  el curso 2010/2011 la región contaba con 137, de los cuales 89 eran públicos (64,03%,) y 48 privados (35,97%), porcentaje este último también superior a la media nacional (30,76%)[28].

Otra de las variables significativas en el panorama educativo de La Rioja, es el peso de Logroño con respecto al conjunto de la región. La capital riojana y los municipios de su entorno concentran más de la mitad de la población riojana.

El curso 2010/2011, los alumnos riojanos que cursaban sus estudios en enseñanzas de Régimen General en centros de Logroño, fueron el 72,96% de los que se matricularon en centros privados/concertados y el 43,81% de los que se matricularon en centros públicos, manteniéndose unas cifras parecidas en todos los niveles, exceptuando el caso de Educación Especial[29]. El peso de la capital destaca en el conjunto de la región con el 53,92% de los alumnos matriculados. La incidencia de los centros privados/concertados en la capital proviene del tiempo de la Restauración monárquica de 1874 cuando debido a la escasez de recursos se dejó la iniciativa educativa en manos privadas, mayoritariamente de la Iglesia. La expansión tuvo forma de centros de enseñanza secundaria a través de Órdenes y Congregaciones religiosas. La Restauración presenció la masiva implantación de estas órdenes, más aún a raíz de su expulsión de Francia. En Logroño se asentaron un total de veintiuna comunidades religiosas entre 1868 y 1895, y alguna de ellas, como el Colegio de la Enseñanza, fue auspiciado económicamente por el Ayuntamiento con el fin de que pudiera ofrecer enseñanza gratuita a las niñas pobres de la ciudad, que acudieron a centenares a las aulas del Colegio en los años finales del siglo[30].

Otra variable que como en el conjunto de España, va a marcar en la última década el sistema educativo es el fenómeno de la inmigración[31]. Hemos señalado anteriormente, que en La Rioja este proceso ha sido muy relevante y la presencia en las aulas riojanas de alumnos extranjeros ha crecido exponencialmente. Así, en el curso 2009/2010 el 16,25% del total de los estudiantes riojanos en las Enseñanzas de Régimen General eran extranjeros. Entonces La Rioja se situó como la segunda Comunidad Autónoma con este indicador, solo superada por Islas Baleares, con el 16,71%, y muy por delante de la media nacional, 10,03%, y de las regiones de su entorno.

El salto ha sido tan grande que La Rioja contaba en ese curso con 159,3 alumnos extranjeros por cada 1.000, mientras que en el curso 1994/1995 esa cifra se situó en 3,1 alumnos. Este salto cuantitativo contrasta con la media nacional que pasó de los 6,8 alumnos extranjeros por cada 1.000 a los 96,5% en 2009/2010[32].

Sabemos que la mayor parte de estos alumnos acuden a la enseñanza pública. En el curso 2009/2010 lo hacían el 77,63%, mientras que en la privada se encontraban el 22,37%. Además hay que considerar la desigual distribución en el interior de las dos categorías de centros en función de las diferentes zonas y barrios de las ciudades[33].

Si atendemos a la situación de la Educación Secundaria en La Rioja (ESO), en el curso 2010/2011 se matricularon en los cuatro cursos de la ESO un total de 11.673 alumnos, pero se observa un progresiva reducción de estudiantes a medida que avanzan los cursos. El descenso de alumnado en Cuarto respecto a Primero, fue del 28,81% de alumnos en La Rioja y del 27,39% en Logroño, porcentajes que nos indican que existe abandono escolar conforme avanza la escolaridad.

Como no podía ser menos por la desigual implantación de centros, en Logroño se producía un equilibrio entre el número de alumnos matriculados en ESO en centros públicos y privados (50,11% y 49,89% respectivamente), mientras que en el resto de la región destacaban los estudiantes matriculados en centros públicos (79,99%), frente a los privados (20,01%). De este modo, en el conjunto de la ESO, el 64,11% de los alumnos matriculados en el curso 2010-2011 se encontraban en centros públicos y el 35,89% en privados. Sin embargo, en esta distribución por tipo de centro, el peso más importante del alumnado extranjero recayó sobre la enseñanza pública. Así, si en el curso 2009/2010, el 17,72% de los alumnos de la ESO eran inmigrantes, en los centros públicos eran el 20,34%, y en los privados el 13,03%. El volumen de la inmigración en La Rioja y su distribución por toda la geografía, especialmente en Logroño donde conocemos cierta guetización en algunos centros públicos, podría incidir en el abandono temprano escolar.

Como hemos adelantado, la distribución territorial de la población riojana también se deja sentir en la ubicación de los centros de ESO. Así, en el curso 2010/2011 existían 52 centros que impartían este nivel de educación, de los cuales 29 eran públicos y 23 privados, destacando el hecho de que casi la mitad de los mismos, veintidós, se encuentran en Logroño y que, de ellos, solo ocho eran públicos y catorce privados, concentrando cada tipología de centros prácticamente el 50% de los alumnos logroñeses de ESO, señal inequívoca del volumen de alumnado que acogen los ocho públicos.

En el resto de la región, solo dieciocho localidades cuentan con centros de ESO. En las seis cabeceras de comarca más importantes (Alfaro, Arnedo, Calahorra, Haro, Nájera y Santo Domingo de la Calzada) existen tanto colegios públicos como privados y, exceptuando el caso de Alfaro, la mayoría de los alumnos acuden a los primeros. En el resto de municipios con Institutos de Educación Secundaria todos los centros son de titularidad pública, exceptuando San Asensio. Así, Cervera del Río Alhama, Fuenmayor y Lardero, estas dos últimas localidades integradas en la corona metropolitana de Logroño, abarcan las dos etapas de la Secundaria, mientras que en Autol, Baños de Río Tobía, Pradejón y Rincón de Soto sólo se imparte Primero y Segundo. Esta situación también se da en otras cuatro localidades que cuentan con alumnos de Secundaria en los centros públicos de Infantil y Primaria: Ausejo (18 alumnos), Ezcaray (28), Murillo de Río Leza (49) y Ortigosa (11)[34]. De esta forma, se añade otra variable significativa que puede afectar al abandono y el fracaso escolar, pues para una parte de los alumnos potenciales de Secundaria acudir a los centros educativos implica un desplazamiento ya que este nivel de estudios se encuentra muy centralizado a causa de la ausencia de un número suficiente de alumnos en la mayor parte de los municipios.

El abandono escolar en La Rioja

La foto de las sucesivas ediciones del Informe PISA es muy favorecedora para esta región, pero en lo relativa a los indicadores de fracaso y abandono escolar la imagen sale mucho más movida.

Para explicar este fenómeno comenzaremos haciendo alusión a uno de los indicadores más utilizados para medir este concepto y que, como hemos visto, fue el empleado por la Unión Europea para marcar sus objetivos estratégicos en Lisboa 2000: el abandono educativo temprano. Este indicador se define como la población de 18 a 24 años que no ha completado el nivel de la Educación Secundaria en su Segunda Etapa y no sigue ningún tipo de educación o formación. Si en 2000 la Unión Europea se propuso que esta tasa debía situarse en torno al 10%-15%, en 2010 el escenario para nuestro país se encuentra muy alejado de la realidad, ya que en 2000 era del 29,1%, y en 2009 alcanzó el 31,2%; y es que, “terminada la educación obligatoria, nada fuerza estrictamente a los adolescentes a permanecer en el sistema educativo y se les abre la posibilidad de abandonarlo en dirección al mercado de trabajo o simplemente al hogar[35].

Como hemos ido adelantando, la situación de La Rioja es aún más negativa pues en 2009 la tasa de abandono educativo temprano fue del 32,7%, superando también la media nacional (en 2000 se situaba en el 26,1%, y en 2004 llegó a alcanzar el 35%). El incremento de la población inmigrante en las aulas riojanas y la desigual implantación de centros en la región puede ofrecer una parte de la explicación a este escenario, pero sería incompleta.

En 2009 La Rioja se situó como la séptima de las comunidades autónomas con mayor tasa de abandono escolar temprano, mientras que las regiones de su entorno contaban con cifras inferiores, destacando País Vasco con el 16% y Navarra con el 19,8%.

En 2010, el abandono escolar temprano se situó en España en el 31% mientras La Rioja lo hacía en el 30,4%, algo menor a la media española pero aún muy lejos de sus vecinas del norte como Navarra con el 16,9% y País Vasco con el 15,3%.

Otro indicador sobre fracaso escolar como es el porcentaje de repetidores, sitúa también a La Rioja en posiciones peores a las de las comunidades limítrofes salvo Castilla y León. Así, los repetidores en Educación Secundaria Obligatoria en el curso 2008/2009 fueron el 13,12% de los alumnos riojanos. En esta ocasión, la comunidad riojana se situaba por debajo de la media nacional (13,84%), aunque ocho Comunidades Autónomas le superaban en un número inferior de repetidores. De su entorno, tan solo Castilla y León (14,16%) se situaba por delante de La Rioja, mientras una vez más, la diferencia más relevante se daba con País Vasco (7,03%) y Navarra (8,81%).

 Y como ocurrió en el conjunto de España, el porcentaje de repetidores fue bastante más elevado en los centros públicos que en los privados. Aun así, La Rioja ganaba un puesto en menor índice de repetidores en los centros públicos con respecto al total de los alumnos (15,51%), frente al 16,83% de la media nacional. En los centros privados, el porcentaje de repetidores en ESO en el curso 2008/2009 fue del 8,81%, ligeramente por encima de la media nacional (8,06%), pero casi la mitad que en los centros públicos de La Rioja. En este caso, hasta diez comunidades autónomas contaban con un menor porcentaje de repetidores. Es decir, en La Rioja no sólo había más repetidores en los centros privados que la media nacional, sino que se daba un porcentaje menor en más comunidades autónomas (diez frente a ocho), incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.  Por lo tanto, según este indicador, el fracaso escolar en La Rioja sería menor que la media nacional, pero sería ligeramente mayor en el caso de los privados que en los públicos. Sin embargo, hay que señalar que “la repetición de curso es un indicador fiable y una condición necesaria (aunque no suficiente) del fracaso escolar[36], aunque la repetición implicará también que “el abandono sin titulación es una primera consecuencia de la repetición, que –además- pedagógicamente no mejora el rendimiento de los alumnos[37].

 Cómo llega el alumnado a 4º de la ESO a los quince años también sitúa a La Rioja en una posición de desventaja. En el curso 2008/2009 sólo un 57,5% del total de estudiantes de ese curso habían llegado a la edad correspondiente, porcentaje menor que España (58,7%), y muchísimo menos que las regiones de su entorno como el País Vasco (71,7%) y Navarra (67,1%). Así, La Rioja se ubicaba en una posición intermedia, con ocho regiones por delante de ella.

Es en la ESO cuando la mayor parte del alumnado comienza su retraso con respecto al curso que les correspondería, pues si bien sólo el 11,5% de los alumnos riojanos de 4º de la ESO en 2008/2009 había repetido algún curso en Primaria (constituyendo La Rioja la segunda comunidad autónoma con un indicador menor, sólo superada por Cataluña con el 9,6%), esta cifra casi se triplica en la ESO hasta el 31% de los alumnos que llevan al menos un curso por detrás del que les correspondería a su edad. Y aquí, La Rioja también es la segunda clasificada, pero con el peor indicador, muy lejos del País Vasco (16,2%) y Navarra (18,3%).

Nos vamos a detener un poco más en la cuestión de los repetidores en la ESO. El impacto que supone cambiar de nivel educativo, desde la Primaria a la Secundaria, produce un crecimiento del porcentaje de repetidores, sobre todo en el primer ciclo y en su primer curso. Así, en el primer ciclo de la ESO en el curso 2008/2009 el 15,48% de los alumnos era repetidor. La Rioja volvía a superar a la media nacional y a las regiones de su entorno. Sin embargo, en el segundo ciclo, La Rioja está por debajo de la media nacional y se acerca a los resultados de las regiones limítrofes (Navarra y País Vasco).

Si entendemos que ha sido el cambio de nivel educativo el que provoca esa avalancha de repetidores, precisamente en el primer curso del primer ciclo, entenderemos el descenso en el porcentaje de repetidores en el segundo curso, dado que no pueden repetir más veces en cada ciclo. Quizás la desagradable experiencia de repetir un curso, o quizás la acomodación al nivel de la secundaria, pero el caso es que en el segundo ciclo disminuyen los porcentajes de repetidores cinco puntos porcentuales, y si encontramos abandono escolar temprano habría que conocer en un estudio longitudinal si los repetidores del segundo ciclo ya lo fueron en el primer ciclo, aspecto que resolvería las dudas acerca de si el abandono escolar temprano se debe a las características de los individuos o a motivaciones externas, posiblemente de carácter laboral.

El otro indicador relevante es la diferencia entre centros públicos y privados. En todos los casos el porcentaje de repetidores fue mayor entre los primeros que entre los segundos, duplicando incluso estos datos en el primer ciclo y los dos primeros cursos de la ESO. Sin embargo, en el segundo ciclo las diferencias entre centros públicos y privados se redujeron notablemente, mientras que en la media nacional seguían siendo muy elevadas. Así, en La Rioja las distancias no superaban los tres puntos para el conjunto del segundo ciclo, y llegando en cuarto curso a ser aún menores las diferencias en los centros públicos, que tuvieron un 9,7% de repetidores, frente al 7,6% en los centros privados.

Desde otro punto de vista, las tasas de repetidores van descendiendo de forma muy significativa curso a curso en los centros públicos, pues si en primero eran el 21,2%, en cuarto se situaba en el 9,7%. Por el contrario, en los centros privados no se producían muchas variaciones, tan sólo el descenso desde el 11,2% en el curso primero hasta el 7,6% en cuarto curso, cifra no muy alejada de las de segundo y tercero. Estos datos podrían ser un reflejo de la estructura social de los propios centros educativos. El mayor peso del fracaso y el abandono escolar se centraría en los centros públicos, que recogen la mayor parte de los alumnos inmigrantes y de los grupos sociales más desfavorecidos. Pero, debemos insistir, no es un fenómeno homogéneo y tampoco se puede simplificar esta explicación.

Las tasas de idoneidad (el alumnado que progresa adecuadamente durante la escolaridad obligatoria, realizando el curso que le corresponde a su edad), también son indicativas de dos fenómenos: el primero es que a medida que van incrementándose las edades va descendiendo la tasa de idoneidad; el segundo es que estas cifras han descendido en todos los casos en la última década. Además, este hecho también tiene que ver con que se “deja patente la paradoja de un sistema educativo en el que supuestamente se favorece la promoción y, al mismo tiempo, tiene elevados índices de repeticiones[38].

Mientras en Primaria las tasas de idoneidad en el curso 2008/2009 se situaban a los 8 años por encima del 90%, a los 12 años ya habían descendido al 86,1%, a los 14 años al 66,6%, y a los 15 años apenas llegaban al  57,5%. En ningún caso La Rioja presentaba grandes desviaciones de la media nacional e incluso en los tres primeros años se encontraba ligeramente por encima. Sin embargo, la comparación con una década anterior, el curso 1998/1999, mostraba tasas de idoneidad más elevadas, fenómeno de carácter nacional y que se daba en todas las comunidades autónomas, exceptuando Ceuta y Melilla. Además, la brecha se ampliaba en la Educación Secundaria Obligatoria. En ese curso, a los 12 años el 91,4% de los alumnos se encontraban realizando el curso que les correspondía, pero a los 14 años descendió al 77%, y a los 15 años al 65,1%. Puede que la inmigración haya contribuido, pero el descenso ya era acusado una década antes cuando todavía no existía una gran proporción de alumnado extranjero, indicando un escenario negativo donde “el alumnado inmigrante constituiría una versión extrema de los problemas de fracaso de los sectores menos cualificados del trabajo manual o de los servicios, estratos sociales en los que se ubican sus padres[39].

En el curso 2007/2008, en La Rioja, el 71% de los alumnos de cuarto curso de la ESO consiguieron el título de Graduado, independientemente de los años invertidos y del número de repeticiones de curso. La cifra era muy similar al conjunto de España, pero como en otras ocasiones, todas las comunidades limítrofes, desde País Vasco y Navarra, hasta Castilla y León y Aragón mejoraban sus resultados tal y como se muestra en el Gráfico 12.

Por tanto, en La Rioja saldrían menos alumnos cualificados al mercado laboral al no proseguir estudios o abandonarlos en un porcentaje superior al de otras comunidades, un escenario que se ha vuelto más complejo debido a la crisis económica. Ya en el primer trimestre de 2005 La Rioja[40] contaba con un paro juvenil del 13,17% muy inferior  a la media nacional (21,78%), y la tercera con menor porcentaje. En esa misma fecha, en el grupo de 16 a 19 años, la tasa era del 16,76%, casi la mitad del conjunto de España (31,11%), y también ocupando la tercera plaza. Desde entonces, tanto en España como en La Rioja se ha producido una muy importante destrucción de empleo no cualificado, que ha afectado especialmente a este colectivo, porque “quienes desaprovechen esa formación inicial o no logren beneficiarse de ella tendrán más probabilidades de acabar en el desempleo o en puestos de trabajo poco cualificados, en los que hay poco que aprender y menos oportunidades de acceder a la formación ulterior y de aprovecharla[41].

En estos momentos España lamentablemente lidera el ranking europeo del paro juvenil con un 45,39% de parados de 16 a 25 años en el Primer Trimestre de 2011. La Rioja por su parte se sitúa justo por debajo con un 44,87%, en una situación peor que las regiones de su entorno. Estas cifras llegan a porcentajes muy elevados entre la población de 16 a 19 años, justo la que ha terminado sus estudios de Secundaria y no sigue formándose, o bien la que ha decidido abandonarlos o no los ha completado. En ese grupo de edad, La Rioja cuenta con el porcentaje más elevado de España, casi veinte puntos más que la media nacional, situada en el 84,38%. Es decir, el escenario laboral para quienes abandonaron el sistema educativo en La Rioja, es aún más negativo que en el resto de España.

En el grupo de edad de 20 a 24 años esta tasa desciende al 32,95%, situándose por delante de la media española, y ocupando la cuarta posición entre las comunidades autónomas con menor tasa de paro, siendo superada por Navarra (24,55%), País Vasco (28,56%) y Madrid (31,86%). Por tanto, el escenario de clausura laboral que se presentaba en la adolescencia (16-19 años), los acoge entre los veinte y veinticuatro años, señal de que el mercado se abre con cierta facilidad ante la adquisición del status de joven, con independencia de los estudios terminados o abandonados. En este cambio colaboran de modo muy importante las estructuras de relación familiar y el auge de la economía sumergida en esta región.

A esta hipótesis colabora las tasas de empleo juvenil, que en el primer trimestre de 2011 fue del 20,83%, casi cuatro puntos por debajo de la media española (24,28%). Es decir, las tasas de paro se encuentran por debajo del conjunto de España y sin embargo las tasas de ocupación no están por encima de la media como sería prudente estimar; luego, salvo que formaran parte de una hipotética generación que ni trabaja ni busca trabajo, sólo queda la explicación de que trabajan en la economía sumergida o bien se encuentran bajo el paraguas familiar que los acoge.

No ocurre lo mismo con las tasas de empleo entre los adolescentes de 16 a 19 años donde sólo trabajaban el 3,3% de las personas (la región con menor porcentaje de ocupados en esa categoría), pero en correspondencia con las también altísimas tasas de paro (84,38%); luego se encuentran casi todos buscando trabajo sin conseguirlo, aunque siete de cada diez han finalizado los estudios obligatorios y pueden seguir formándose y los otros tres abandonaron la educación obligatoria sin un mercado laboral abierto a su falta de cualificación pese al dinamismo propio de la economía riojana.

Conclusiones

A lo largo de las páginas anteriores hemos expuesto un escenario donde se cruzan determinados indicadores, índices y variables que determinan la situación de La Rioja en relación a su contexto educativo. Un hecho que calificamos de paradójico si nos atenemos a los resultados del Informe PISA, la tasa de abandono escolar y otros indicadores.

Fenómeno heterogéneo y diverso, que afecta a todos los estratos sociales con la cuestión del abandono y el fracaso escolar, corriendo el riesgo de caer en la simplificación. Es un hecho que hay grupos que tienen mayores probabilidades de dejar el sistema educativo o no conseguir el objetivo escolar. Las desigualdades sociales también tienen el reflejo en la escuela, aunque la universalización de la educación sea un hecho y un derecho de los ciudadanos. Pero factores internos (tipos de centros, actitudes del profesorado, currículos ocultos…) y externos (las diferencias sociales) reproducen un escenario donde los alumnos no afrontan la educación en igualdad de condiciones.

Sin embargo, ni todos los que abandonan el sistema educativo pertenecen a los colectivos más desfavorecidos de la sociedad, ni todos los que alcanzan las mayores puntuaciones en las evaluaciones de PISA forman parte de los grupos dominantes. Al contrario, insistimos en la heterogeneidad del fenómeno, pudiendo variar las causas del abandono y el fracaso.

Uno de los argumentos más habituales es culpar de los elevados indicadores de este fenómeno a la inmigración. Que en la última década el incremento exponencial de alumnos extranjeros tiene que influir en el sistema educativo es un hecho. Que sus condiciones de partida en la gran mayoría de los casos son dificultosas, también. Pero no se puede señalar este factor como el único responsable. Y habría que matizar también cómo ha afrontado el sistema educativo este fenómeno, que ha provocado procesos de guetización en algunos centros específicos, generalmente públicos y situados en barrios que han sido abandonados por la población autóctona. Es decir, la organización del sistema educativo en cuanto a distribución del alumnado extranjero también tiene su responsabilidad.

Los alumnos extranjeros tienen más dificultades y pueden fracasar o abandonar en una mayor proporción, pero, si su incidencia fuera tan elevada ¿por qué no se refleja en los resultados del Informe PISA? Es más, aunque los centros privados consiguen mejores resultados, hay que destacar que en el caso de los públicos, en comparación con el resto de regiones, los centros riojanos quedan mejor clasificados que los privados: en “Comprensión Lectora” fueron segundos frente a séptimos los privados;  en “Matemáticas” cuartos y quintos; y en “Competencia Científica” segundos y sextos, respectivamente. Es decir, en función de los datos del Informe PISA, los centros públicos riojanos donde se acomodan la mayor parte de los alumnos de origen extranjero, se sitúan en posiciones más punteras respecto a los centros privados que pierden algún puesto en relación a la media global.

Además, indicadores como los de abandono escolar temprano y tasas de idoneidad ya se producían de forma elevada hace una década, cuando aún el alumnado extranjero no alcanzaba ni de lejos las cifras actuales.

Abandonar el sistema educativo supone la toma de una decisión personal en la que también están implicados otros factores como los padres, la propia escuela y las posibilidades existentes de encontrar un empleo en el mercado laboral. Como la educación es obligatoria hasta los dieciséis años, es evidente que con anterioridad ya hay alumnos que repiten cursos, que no están cumpliendo los objetivos que se plantea el sistema, o que directamente no van a clase, produciéndose casos de absentismo escolar.

Hemos visto anteriormente que los datos del empleo y el paro juvenil en La Rioja son bastante preocupantes, y que las opciones de encontrar un trabajo, especialmente de los 16 a los 19 años son muy escasas. Lo cual no quiere decir que muchas personas que abandonan el sistema educativo no tengan la posibilidad de trabajar, por ejemplo en empleos a tiempo parcial o en la economía sumergida, o que tengan una red de seguridad familiar. De hecho, la economía sumergida en La Rioja representaría en 2011 el 31,4% de su PIB regional, siendo esta comunidad la que encabeza este ranking nacional, superando ampliamente la media que se situó en el 23,3%[42].

En el caso riojano, las características de su sistema económico y su estructura social podrían mitigar el riesgo de exclusión social para las personas que abandonan o fracasan en el sistema educativo. La mayor parte de los indicadores económicos nos muestran una región situada a la cabeza con una estructura productiva que se encuentra diversificada en sectores que precisan mano de obra nada o poco cualificada y que han resistido mejor la crisis, estando además gran parte del tejido empresarial formado por numerosas entidades de carácter familiar.

En definitiva, se darían opciones de encontrar un empleo, especialmente a medida que se van cumpliendo años, en parte gracias a redes informales (familia y amistades), sin olvidar la relevancia de la economía sumergida. Además, en algunas zonas de la región se dan sectores muy consolidados que absorben trabajadores con poca cualificación, como son todas las actividades vitivinícolas en el conjunto del valle del Ebro, especialmente en la zona de Rioja Alta; la industria conservera en la Rioja Baja; el sector del mueble en Nájera; o el sector del calzado en Arnedo.

Bibliografía

Bolívar Botía, A. y López Calvo, L. (2009): “Las grandes cifras del fracaso y los riesgos de exclusión educativa”, Profesorado. Revista de currículum y formación del profesorado, vol. 13, nº 3, pp. 51-78.

Feito, R. (2010): “Democracia educativa frente a segregación y racismo en una época de crisis económica”, Revista de la Asociación de Sociología de la Educación, vol. 3, nº 1., enero 2010, pp. 20-40.

Feito, R. (2010): “Escuela y democracia”, Política y Sociedad, vol. 47, nº 2, pp. 47-61.

Fernández Enguita, M. Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J. (2010): Fracaso y abandono escolar en España. Barcelona: Fundación La Caixa

Fernández González, J.J. y Rodríguez Pérez, J.C. (2008): “Los orígenes del fracaso escolar en España: un estudio empírico”, Colección Mediterráneo Económico, nº 14, pp.

Giró, J. (2009): Mujer y Educación. Las maestras. Logroño: IER

González, J.J. y Requena, M. (2008): Tres décadas de cambio social en España. Madrid: Alianza Editorial.

Martínez García, J.S. (2009): “Fracaso escolar, PISA y la difícil ESO”, Revista de la Asociación de Sociología de la Educación, vol. 2, nº 1., enero 2009, pp. 56-85.

Nieto Morales, C. (2011): “Fracaso escolar y conflicto con la ley”, Revista de la Asociación de Sociología de la Educación, vol. 4, nº 4., mayo 2011, pp. 186-203.

NOTAS

[1] “La Rioja revalida en PISA 2009 los buenos resultados de su sistema educativo”, http://www.larioja.com/20101207/local/region/informe-pisa-evaluacion-201012071340.html

[2] PISA 2009. Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos OCDE. Informe Español.  Ministerio de Educación.

[3] Las cifras de la educación en España. Curso 2008-2009 (Edición 2011), Ministerio de Educación.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] Martínez García, J.S. (2009: 83).

[7] EUROSTAT e Instituto Nacional de Estadística (INE)

[8] Encuesta de Población Activa (EPA), Primer Trimestre 2011, Instituto Nacional de Estadística (INE)

[9]Los tiempos actuales requieren una ciudadanía informada y participativa ante los innumerables retos sobre los que se ha de tener una opinión elaborada”, Feito, R., (2010: 48); “las oportunidades sociales de las personas dependen cada vez más de su cualificación, de su capital humano, de su capacidad de obtener, manejar e interpretar la información, de emplear y adquirir el conocimiento”, Fernández Enguita, M. Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J. (2010: 15).

[10] http://www.europarl.europa.eu/summits/lis1_es.htm#a

[11] Las cifras de la educación en España. Curso 2008-2009 (Edición 2011), Ministerio de Educación.

[12] (2010): 23.

[13] (2009): 57.

[14] Feito, R., (2010: 25).

[15] Fernández Enguita, M., Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J., (2010: 14).

[16] Ibídem: 24.

[17] Ibídem: 70.

[18] Martínez García, J.S. (2009: 57).

[19] Revisión del Padrón Municipal de Habitantes 2010, Instituto Nacional de Estadística (INE)

[20] De los 174 municipios de la región, únicamente 9 (el 5,17%), concentran el 75,59% de los riojanos. Las veintiuna localidades que superan los 2.000 habitantes cuentan con el 86,81% de la población. Finalmente, Logroño representa el 47,35% de los riojanos, cifra que se incrementa en varios puntos si sumamos los municipios de su corona metropolitana. Fuente: Ibídem.

[21] Series históricas de población, Instituto Nacional de Estadística (INE)

[22] Las cifras de la educación en España. Curso 2008-2009 (Edición 2011), Ministerio de Educación.

[23] Feito, R., (2010b): 20.

[24] Le superaban Murcia (14,1%), Andalucía (8,7%), Extremadura (8,1%), Galicia (7,7%), Castilla y León (6,6%), Castilla-La Mancha (6,6%) y Aragón (6%). Fuente: Encuesta de Población Activa (EPA), Primer Trimestre 2011 (IT 2011), Instituto Nacional de Estadística (INE)

[25] Encuesta de Población Activa (EPA), Primer Trimestre 2008 (IT 2008), Instituto Nacional de Estadística (INE)

[26] Le seguían Murcia con el 64,6% y País Vasco con el 64,9%. Fuente: Ibídem.

[27] En 2009, La Rioja solo contaba con tres empresas con 1.000 y más trabajadores, lo que representaba el 0,03% de las de la región, frente al 0,08% en España. Las cifras para las empresas de 9 y menos trabajadores eran muy similares entre La Rioja y España, 85% y 86,65%. Fuente: Instituto de Estadística de La Rioja, Gobierno de La Rioja.

[28] Estadística Escolar de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Curso 2010/11, Dirección General de Personal y Centros Docentes, Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Gobierno de La Rioja; Datos y Cifras. Curso escolar 2010/11, Ministerio de Educación.

[29] La gran mayoría de los centros de educación especial privados se encuentran en Logroño. También hay esta clase de centros en las cabeceras de comarca (Calahorra, Arnedo, Haro, Nájera, Santo Domingo de la Calzada y Alfaro) y en la localidad de San Asensio. No hay que olvidar que el fenómeno de la escuela privada se circunscribe a ámbitos más urbanos.

[30] Giró, J. (2009: 80)

[31] La Rioja es la séptima comunidad en porcentaje de inmigrantes con el 14,48% pero asciende a la segunda posición en el porcentaje de alumnos extranjeros en sus aulas (16,71%).

[32] Estadística de las Enseñanzas no Universitarias. Series por Comunidades Autónomas, Ministerio de Educación.

[33] La Defensora del Pueblo Riojano publicó en 2009 un informe especial sobre esta cuestión titulado La matriculación del alumnado inmigrante en los centros públicos y concertados para las Enseñanzas Infantil y Primaria dentro del término municipal de Logroño (curso escolar 2008/2009) donde realizaba una descripción pormenorizada de la situación en ambos niveles de enseñanza. Y es que, en ese curso, el porcentaje de alumnos extranjeros era del 15,42%, pero mientras que en la escuela pública era del 21,14%, en la privada descendía al 8,83%. Siete de los diecinueve centros públicos contaba con un porcentaje de alumnos extranjeros superior al 30%, por dos de los catorce concertados.

[34] Estadística Escolar de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Curso 2010/11, Dirección General de Personal y Centros Docentes, Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Gobierno de La Rioja.

[35] Fernández Enguita, M., Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J., (2010): 50.

[36] Fernández González, J.J., Rodríguez Pérez, J.C., (2008): 15.

[37] Bolívar Botía, A., López Calvo, L., (2009): 53.

[38] Bolívar Botía, A., López Calvo, L., (2009: 59).

[39] Fernández Enguita, M., Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J., (2010: 84).

[40] Encuesta de Población Activa (EPA), Primer Trimestre 2005 (IT 2005), Instituto Nacional de Estadística (INE)

[41] Fernández Enguita, M., Mena Martínez, L. y Riviere Gómez, J., (2010): 15.

[42] Este dato procede de un informe realizado por el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), publicado en abril de 2011. http://www.larioja.com/20110428/local/region/rioja-rioja-registra-mayor-201104281113.html y http://www.gestha.es/?seccion=actualidad&num=185

Escuelas Trevijano

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En 2004 se editó el estudio “Mujeres inmigrantes. Invisibilidad y práctica cotidiana”. El estudio fue fruto del interés de los autores hacia realidades sociales en las que convergen los conceptos de género junto a los de inmigración, ciudadanía y vida cotidiana. Fueron varias las razones que justificaban la elección de las Mujeres Inmigrantes como el colectivo sobre el que situar nuestro estudio:

1) En primer lugar el fenómeno demográfico que ha supuesto el crecimiento de la inmigración, cuya evolución en los últimos años había sido muy rápido, teniendo en cuenta que si en 1997 suponía el 1,1% de la población logroñesa, en 2003 suponían el 9,5% (algo más de 13.500 inmigrantes empadronados en Logroño). De este colectivo inmigrante, la mujer era quien había llevado un proceso de incorporación más rápido suponiendo entonces el 44,7% de la población inmigrante logroñesa, porcentaje que se superó, si atendemos a algunas de las razones por las que se instalan las mujeres inmigrantes en nuestra ciudad; razones de cuyo conocimiento da cuenta el estudio. Y no es que las mujeres inmigrantes aparezcan o lleguen a nuestro país como compañeras, sino que también aparecen como inmigrantes individuales, es decir, solas.

2) En segundo lugar la importancia de la mujer inmigrante en el proceso de integración. Ésta, como todos los inmigrantes, vive entre dos culturas, pero a diferencia de los hombres, siente la responsabilidad y es la encargada de establecer un puente entre ambas. En la mayoría de los colectivos se tiene conciencia de que la especificidad cultural se transmite por línea femenina, de que las mujeres son agentes activos de la reproducción cultural, aunque paradójicamente no se les reconozca públicamente. Mientras que antes se limitaba a mantener las tradiciones, ahora, tras la emigración, tiene que ser agente de su cultura al mismo tiempo que posibilita el acceso a la nueva cultura. Es decir; por un lado desarrolla el papel de guardiana de la tradición mientras que por otro, se convierte en agente de cambio.

La mujer inmigrante debe conservar la cohesión del grupo y proteger la identidad cultural, a la vez que desarrollar estrategias adaptativas que les permitan asumir lo nuevo sin romper con lo propio; se trataría de conciliar sus costumbres y tradiciones con los códigos de la nueva situación. Así, las mujeres han tenido que añadir a las viejas funciones tradicionales de esposa y madre, guardiana de los valores culturales y cuidadora del hogar, el de impulsoras de un proceso de cambio, representando para el grupo familiar un elemento de estabilidad para sobrellevar mejor el trauma que todo proceso migratorio lleva implícito.

El papel que la mujer inmigrante juega en la familia, especialmente con los hijos, en la formación de opiniones, actitudes y comportamientos, es mucho más decisiva y esto ha ayudado a que cada vez más, se le atribuya y reconozca un papel clave en el proceso de integración.

3) Además, otra razón que justificaba el estudio, era el cambio en la adopción de roles diferenciados en el escenario familiar, así como el cambio de status adjudicado en la sociedad de origen. Se ha detectado y constatado que las mujeres inmigrantes son más pragmáticas en su adaptación a los diferentes modos de vida y opiniones que los hombres; se muestran más tolerantes ante la pluralidad de valores sin sentirse amenazadas, y tienen mayores aptitudes para orientarse y dominar la vida cotidiana en una sociedad que les es extraña. También son capaces de desarrollar comportamientos aceptados por la nueva sociedad y dan prueba de mayor perseverancia y paciencia en los largos procesos de formación.

4) Hay otras razones que justificaban la necesidad de este estudio, como las provenientes de la presencia de la mujer inmigrante como agente de desarrollo (económico y social). La dimensión de agente de desarrollo económico proviene del mayor acceso de la mujer inmigrante a la educación, así como de su incorporación al mercado laboral (principalmente en el sector servicios). En cuanto a la dimensión social, era preciso destacar su participación en los servicios y las prestaciones sociales (principalmente en labores de asistencia a enfermos y ancianos). Estamos de acuerdo con Sonia Parella, cuando en una publicación[1] afirmaba, que “la masiva demanda actual de empleadas domésticas tiene que ver con cambios sociodemográficos y económicos, como el envejecimiento de la población y el incremento de las personas mayores que viven solas y que precisan ayuda doméstica; la creciente participación femenina en el mercado de trabajo y el consiguiente aumento del número de hogares en que el padre y la madre trabajan a tiempo completo; el mayor número de hogares monoparentales; la progresiva tendencia hacia la dispersión geográfica de la familia; una nueva gestión del tiempo en el núcleo familiar; la crisis fiscal del Estado de Bienestar”, y que podemos destacar como algunas de las causas principales por las que una actividad reservada hasta un pasado reciente, a núcleos de familias pudientes, está hoy generalizándose entre la población española.

5) También, las características del trabajo en el servicio doméstico y el cuidado de los enfermos, han contribuido a que esta ocupación sea vista como poco atractiva para las españolas. La reticencia de muchas españolas a cumplir con estas tareas, ha colaborado a que la inmigración extracomunitaria encuentre un hueco en el sector laboral español. La incorporación de la mujer española al mercado laboral no ha significado que las tareas domésticas tradicionalmente destinadas al sexo femenino hayan sido ocupadas por los hombres, sino que la tecnología y la llegada de otras mujeres, las extranjeras, han permitido esta lenta y progresiva incorporación de la mujer española al ámbito laboral. Un estudio del Instituto de la Mujer revelaba que el 64% de las extranjeras con permiso de trabajo era empleada de hogar. Del mismo modo, es una práctica habitual la contratación de mujeres sudamericanas para el cuidado de personas mayores que, de otro modo, estarían en residencias.

6) Otra razón de estudio proviene de la calidad de estas mujeres que son el sustento económico de muchas familias. En los últimos años y, en especial a partir del año 1999, momento en que se cerraron los cupos para la formalización de la situación legal de las personas inmigrantes, los varones “sin papeles” tienen graves dificultades para acceder al mercado de trabajo, ya que los puestos que se ofertan para ellos, en especial desde la construcción, no son accesibles para aquellos que no puedan entrar en el régimen general de seguridad social. Sin embargo, las tareas de servicios a que optan las mujeres no presentan la exigencia de documentación de los anteriores, por lo que actualmente, mientras muchos hombres buscan oportunidades esporádicas de trabajo (por ejemplo en el campo), las mujeres son quienes están ingresando los salarios necesarios para el mantenimiento de la familia en Logroño o en su país de origen. Esta situación podía provocar la llegada de un número superior de mujeres al de hombres, mientras no se abriera de nuevo el acceso a los documentos legales y la regularización administrativa de la cada vez mayor bolsa de inmigrantes irregulares o indocumentados, eufemísticamente denominados ilegales.

7) Finalmente, encontramos como igualmente razonable, la aproximación al conocimiento del fenómeno demográfico, en cuanto hace relación al incremento de las tasas de natalidad y al incremento del número de hijos/as menores de edad que las madres traen consigo. Todo lo cual, ha supuesto una ralentización del fenómeno del envejecimiento, incrementándose las tasas de población infantil y joven.

En conjunto, todas estas razones nos permiten hablar de un fenómeno de enormes consecuencias para España como es el de la feminización de la inmigración, pero también del cambio en el papel de la mujer en nuestra sociedad, y concretamente, en la historia de la ciudad de Logroño.

MUJERES INMIGRANTES


[1] Parella Rubio, Sonia (2003): Mujer, inmigrante y trabajadora: la triple discriminación. Barcelona: Anthropos, pág. 12

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En Octubre de 2002, los directores de los departamentos de Derecho y Ciencias Sociales del Trabajo organizamos unas “Jornadas sobre inmigración y ciudadanía europea” a las que invitamos a sociólogos y juristas para que se pronunciaran sobre el fenómeno de las migraciones europeas y su vinculación al proceso de construcción de una ciudadanía europea. Se trataba de presentar a la sociedad en general, y al medio universitario en particular, una serie de reflexiones sobre un tema crucial para el desarrollo actual y futuro de la sociedad española, motivado por el fenómeno reciente y creciente de la inmigración extracomunitaria.

Las dificultades y problemas que esta inmigración encuentra en la adquisición de una ciudadanía plena están motivando la existencia de focos de marginalidad, explotación y xenofobia. El acercamiento a la realidad del problema, desde diferentes áreas de pensamiento y mediante la participación activa en los debates que se suscitaron, nos acercaron algunas previsiones de resolución a corto y medio plazo que mejorara la situación. En este sentido, los problemas a tratar desde distintas ópticas de pensamiento, tenía que ver con los derechos de ciudadanía y con los problemas de exclusión, con el mercado de trabajo y la protección social, con los procesos identitarios y de relación intercultural, con las políticas inmigratorias y los procesos generales de integración social. Desde ellos, iniciamos la reflexión y el análisis sobre la inmigración y la asunción de una ciudadanía plena.

Las ponencias de los participantes en las Jornadas fueron editadas por el servicio de publicaciones de la Universidad de La Rioja en 2003, a fin de hacer llegar el conjunto de reflexiones a un mayor número de personas que las que en aquella ocasión se presentaron en el Aula Magna de la Universidad. Del éxito de aquella convocatoria dan fe el número superior de preinscripciones al del aforo natural del Aula Magna, y finalmente que casi el 90% de la misma se ocupara durante los dos días (mañana y tarde) que duraron estas Jornadas.

Inmigracion y Ciudadanía

CONTENIDOS:

Primera parte:

1) Inmigración y políticas de integración: Inmigración y globalización. Acerca de los presupuestos de una política de inmigración, por Javier de Lucas. (Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política. Universitat de Valencia)

2) Las dos variantes del cierre: etnos y demos, por Mariano Fernández-Enguita. (Catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca)

3) Migraciones y cultura democrática, por Mikel Azurmendi Inchausti. (Catedrático de Antropología de la Universidad del País Vasco)

4) La inmigración y la Unión Europea, por José Martín y Pérez de Nanclares. (Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de La Rioja)

Segunda parte:

5) Inmigración y ciudadanía: El cosmopolitismo y las nuevas fronteras de la ciudadanía, por Andrés García Inda. (Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Zaragoza)

6) Inmigración y multiculturalidad: hacia un nuevo concepto de ciudadanía, por Ricard Zapata-Barrero. (Profesor de Ciencias Políticas de la  Universidad Pompeu Fabra de Barcelona)

7) La (no) política de inmigración y el Estado de Derecho, por José Martínez de Pisón Cavero. (Catedrático de Filosofía del Derecho y Rector de la Universidad de La Rioja)

8) El problema social de la inmigración y políticas de integración ciudadana, por Joaquín Giró Miranda. (Profesor de Sociología de la Universidad de La Rioja)

Son numerosas las cuestiones  que atraviesan el fenómeno de la inmigración, como lo son también los enfoques desde los que pueden analizarse. El libro está estructurado en dos bloques temáticos. En realidad, puede muy bien afirmarse que la intervenciones tocan especialmente, entre otros, cinco problemas: 1.- causas y naturaleza de la actual oleada migratoria; 2.- el debate sobre los modelos de gestión de la inmigración; 3.- el debate sobre la relación entre inmigración y multiculturalismo; 4.- la relación entre inmigración y democracia; y 5.- finalmente, la relación entre inmigración y las nuevas formulaciones del concepto de ciudadanía.

1.- La teoría social sigue insistiendo en que la causa principal de la actual oleada migratoria responde a motivos económicos. Y la teoría económica apunta que las migraciones son el resultado de una tendencia al equilibrio que existe entre los países con excedente de población y los que carecen del número suficiente para cubrir su mercado laboral. En realidad, igual que hay un mercado de capitales y otro de bienes, las migraciones son el resultado de la existencia de un mercado de trabajadores que promueve el desplazamiento de los países o zonas más pobres, pero más populosas, a los más ricos y menos poblados o, al menos, atractivos desde la perspectiva de encontrar un puesto de trabajo.

En la actualidad, las explicaciones sobre las migraciones y sobre la incidencia de la inmigración en determinados países parten de una perspectiva global. El actual proceso migratorio sólo puede ser comprensible a partir del análisis y del estudio de las repercusiones de la globalización. Esto es, de las repercusiones de la actual fase de expansión y de extensión del capitalismo global a todo el planeta en los flujos migratorios. Para alguno, y no precisamente representantes del pensamiento neoliberal, esta perspectiva permitiría explicar los movimientos de población desde que Europa diese el salto a América hasta la actualidad.

Lo cierto, no obstante, es que el actual proceso globalizador en la economía mundial incide directamente en la estructuración de los mercados y en su tendencia hacia la apertura, hacia la flexibilización y liberalización. En este sentido, la globalización parece, en principio, jugar a favor de un incremento de las migraciones en la medida que tiende a constituir mercados no compartimentados, ni estructurados en unidades nacionales. Tiende a constituir un único mercado mundial –o, mejor, diferentes mercados mundiales de acuerdo a sectores económicos, productos, etc.- dentro del cual el de los trabajadores sería un elemento fundamental. Pero, por otro lado, de acuerdo con el carácter dialéctico tantas veces puesto de manifiesto, la globalización muestra una clara tendencia a restringir un único mercado mundial de trabajadores que favorezca la inmigración. Mientras que se abre y se consolida un mercado de capitales y se avanza en el de bienes, se cierran a cal y canto las fronteras a las personas. No se avanza, pues, en la estructuración de un mercado global de trabajo.

2.- El modelo de gestión de la inmigración y, en especial, la política de integración es una de las cuestiones centrales del actual debate y, asimismo, está bien presente en los escritos del libro (de Lucas, Giró, Martínez de Pisón, Zapata). En general, en estos escritos predomina una lectura negativa de los modelos de gestión vigente en la Unión Europea y, por derivación, en España. Estos autores tienen en común una opinión contraria a las políticas restrictivas, a la falta de alternativas de las medidas policiales, a la estigmatización jurídica del inmigrante, etc. Frente al modelo vigente, la política sobre inmigración debería girar en torno a una nueva visión de la ciudadanía y el reconocimiento y protección de los derechos fundamentales de los inmigrantes en tanto que personas.

Un capítulo especial está dedicado a la política de inmigración en la Unión Europea (Martín y Pérez de Nanclares) que es claramente ilustrativo de la estrategia seguida en este marco político. Sus conclusiones, no obstante, tras el Tratado de Ámsterdam y las reuniones de Laeken y  Sevilla no es muy optimista y destaca también el carácter restrictivo de la llamada inmigración deseable o legal y el establecimiento de límites al reconocimiento y disfrute de derechos fundamentales de los inmigrantes en el seno de la Unión.

De entre los autores del volumen, tan sólo Azurmendi parece disentir de esta lectura y pone de manifiesto  la exigencia de que los extranjeros interioricen los valores que inspiran la cultura de nuestras sociedades democráticas. Las democracias occidentales no se construyen en el aire, sino que confían su supervivencia y su cohesión en el sustrato de valores y en una cultura compartida. Eso quiere decir que los extranjeros, quienes posean una cultura diferente, deben aceptar y respetar esos valores comunes, y que en ello va la propia supervivencia de nuestras democracias. Según este autor, a fin de preservar y extender la cultura democrática de las sociedades liberales, es necesario seguir regulando restrictivamente la inmigración para sólo admitir aquellos modos de vida, aquellas formas identitarias, que sean pluralistas y tolerantes. Porque se trata de integrar socialmente a los inmigrantes y no sólo políticamente.

3.- El debate sobre el multiculturalismo es uno de los más polarizados de la filosofía política desde que fuese iniciado por autores comunitaristas, como W. Kymlicka y otros. En estas páginas, se pueden contemplar las diferentes posiciones tan radicalmente encontradas. Por un lado, quienes consideran que el multiculturalismo es un modelo normativo que pervierte las bases pluralistas de nuestras sociedades (Azurmendi). En la línea de lo expuesto por el profesor italiano G. Sartori, los defensores de esta posición mantienen, en un tono apocalíptico que la deriva del pluralismo tradicional, basado en la tolerancia, hacia el reconocimiento del derecho a la diferencia y al multiculturalismo constituye el germen de autodestrucción de la sociedad liberal. Por coherencia con esta tesis, no sólo pretenden desarbolar estos derechos y al multiculturalismo, sino también justificar una política restrictiva en la entrada de inmigrantes, así como un riguroso asimilacionismo cultural por el cual sólo deben ser admitidos los culturalmente similares en razón de la lengua, raza y religión.

Por el contrario, en el otro espectro del debate, los teóricos sociales ponen de manifiesto que el multiculturalismo no es un modelo social a implantar como respuesta a las nuevas realidades, sino que es un hecho social que se impone por encima de nuestras voluntades y en el que la inmigración, pero no sólo ella, ha cumplido un importante papel dinamizador. Precisamente, lo que hay que discutir y pensar es el modelo o política que permita gestionar este hecho social que se da como realidad inevitable e incontestable. Y, como piezas importantes de ese modelo, hay que discutir cómo tratar en condiciones de igualdad a la diversidad cultural, o cómo estructurar el espacio público para que esa discusión sea posible o cuáles son los elementos de una política abierta inclusiva, etc. En este texto, esta postura parece defendida por autores como J. de Lucas, J. Martínez de Pisón, R. Zapata o J. Giró. En todo caso, no se obvia que las dificultades y los problemas son muchos. Y que las posibilidades de estallidos sociales por una inadecuada gestión de la realidad multicultural debe estar bien presente en el debate público.

4.- Un elemento central en el debate sobre la inmigración es la discusión acerca de sus efectos sobre la democracia y sus instituciones. En el texto, la referencia a esta cuestión aparece expresamente en los artículos de M. Azurmendi y M. Fernández Enguita, aunque la preocupación sobre la repercusión del vigente modelo de gestión en el sistema democrático y el Estado de Derecho, en la ciudadanía y en la convivencia social está presente en todos los demás.

El ex-presidente del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, M. Azurmendi, trata de la relación del origen de las democracias y el fenómeno migratorio. De acuerdo con su análisis, el substrato de la cultura democrática es la identidad ciudadana, entendida como un conjunto de representaciones simbólicas acerca de la justicia, la igualdad, la autoridad, que en nuestro imaginario social se representan como emociones, deseos y creencias compartidas por el conjunto de los ciudadanos. El fundamento de esta identidad reside en lo que llama civilidad democrática que se asiente en cuatro dimensiones: 1) un espíritu público capaz de evaluar el comportamiento ciudadano y desarrollar un discurso público; 2) un sentido de justicia capaz de discernir y respetar los derechos del otro; 3) un sentido de decencia civil o de no discriminación; 4) y la tolerancia pluralista. La aceptación de esta civilidad democrática por parte del extranjero resulta de suma importancia, según Azurmendi, para una correcta integración que no altere las bases de la convivencia democrática.

Por su parte, M. Fernández Enguita realiza una interesante reflexión sobre la clásica distinción de las ciencias sociales entre la “comunidad política territorial” (demos, de corte universalita y abierto) y la “comunidad cultural” (etnos, particularista y cerrada). Sin embargo, en su opinión demos y etnos no tienen porqué oponerse, sino que puede constituir dos estructuraciones alternativas, pues ambas tratan de definir quiénes son los nuestros y quiénes son los otros.

El demos se basa en el territorio, en la residencia, para fijar quien pertenece a él y quien no. El etnos se basa en la familia y en otras formas de filiación (filiación consanguínea), para fijar quien pertenece y quien no. Digamos que en el uno predomina el dónde se ha nacido, en el otro predomina de quién se ha nacido, aunque no tenga una forma jurídica, escrita, codificada, etc., pero sí como norma consuetudinaria establecida. Los dos se cierran a los otros: el etnos se cierra a los extraños, a los que son de otro color, otra religión, otra lengua, otro modo de vida, la forma de vestir o comportarse. El demos se cierra pura y sencillamente a los extranjeros, sean como sean. También los dos pueden tener vías de apertura limitada. Por ejemplo, en el caso del demos la naturalización, es decir, la concesión de la ciudadanía con cuentagotas, la residencia legal, la concesión de ciertos derechos, pero no todos, a los que compartan ese territorio. En el caso del etnos su forma de apertura existe a través de los matrimonios mixtos y otras formas de mestizaje.

5.- El título de esta publicación denota la importancia que el debate sobre la inmigración está teniendo en la revisión de la noción de ciudadanía. Puede decirse que casi todos los textos tratan de alguna manera esta cuestión. Desde quienes consideran que no se puede estirar el significado de la ciudadanía hasta el infinito para resolver el estatuto jurídico de los inmigrantes, hasta quienes repasan diferentes modalidades, sea cosmopolita, multicultural o, más pragmáticamente, la ciudadanía europea.

J. Martínez de Pisón es quien adopta una posición más escéptica respecto a esa función liberadora de la ciudadanía. Un concepto-chicle, como afirma, que no puede estirarse indefinidamente. En su opinión, el camino recorrido hasta la fecha no parece augurar que una ciudadanía “universal”, fundada en los textos internacionales sobre derechos humanos, o la misma ciudadanía europea como la impulsada por el Tratado de Maastricht puedan abrir una vía de esperanza a este tipo de soluciones. Por un lado, porque es palmario el incumplimiento del compromiso universalista de los derechos; por otro, porque la ciudadanía europea se construye en un estrecho vínculo con la nacionalidad.

Sin duda, en el resto de autores tenemos una muy interesante panoplia de propuestas de lectura del concepto de ciudadanía: cosmopolita (García Inda), multicultural (Zapata) plural e inclusiva o ciudadanía cívica (J. de Lucas). No obstante, estas posturas no están exentas de un enfoque autocrítico. Así, el primero de estos autores reconoce que su lectura supone un “elogio crítico del cosmopolitismo; o, dicho de otra manera, el elogio de un cosmopolitismo crítico, consciente de los riesgos del universalismo abstracto y formal al que abocan determinados discursos aparentemente universalistas”, pero sin que ello suponga la renuncia a “recuperar las posibilidades transformadoras que subyacen en el ideal de la ciudadanía cosmopolita entendida como una apuesta profundamente ética y política”.

Asimismo, no deja de ser inquietante las conclusiones de Zapata cuando, al hacer el balance final de sus reflexiones, aventura el inicio de un período histórico de “desencantos”: “Si tomamos en serio el paradigma moderno que hemos denominado como de la Santísima Trinidad, formado por el vínculo triangular entre el Estado, la nación y la ciudadanía, lo que supone el vínculo entre inmigración, ciudadanía y multiculturalismo es que apoya la idea de que estamos viviendo un proceso similar al que M. Weber denominaba de desacralización o desencanto. En aquel entonces, esta desacralización apuntaba básicamente a la separación entre la Iglesia y la Política. Este nuevo período pone en duda de forma similar al pilar básico que ejerce el monopolio de nuestras creencias y lealtades: la nación y la nacionalidad. Este nuevo proceso podría describirse como de separación entre Nación y Política”.

Por su parte, el profesor Javier de Lucas presenta probablemente una postura no exenta de realismo y, al mismo tiempo, de riesgo al apostar por una serie de medidas concretas y, habría que decir, posibles. Entre las que hay que mencionar la creación de un estatuto del residente y de una ciudadanía cívica. Según afirma, “esa ciudadanía cívica debe comenzar por el reconocimiento de que el residente (aunque sea sólo residente temporal y no definitivo o permanente) en la medida en que paga impuestos y contribuye con su trabajo y con sus impuestos, con su presencia como vecino y no sólo como trabajador a la construcción de la comunidad política, comenzando por la primera, la ciudad, tiene no sólo derechos civiles e incluso sociales, sino políticos: derecho a participar al menos en ese nivel. El primer escalón de la ciudadanía cívica sería de nuevo el primer escalón de la idea europea, las ciudades, la comunidad política municipal”.  Pues bien, de Lucas se arriesga no sólo al apostar por esta ciudadanía cívica, primer paso de una ciudadanía múltiple o multilateral que concrete una democracia inclusiva y plural, sino que apunta los pasos que permitan materializar el modelo propuesto.


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He finalizado (por fin) esta Historia de las maestras  que me ha ocupado los últimos meses intensamente y que apenas me dejaba dormir. Así que llevo unos días de descanso, y he retirado de mi vista cuanto documento, libro, cuaderno de notas y demás artilugios me han acompañado en esta aventura con las maestras logroñesas, con su historia y con el análisis sobre la identidad de género y trabajo que me han ocupado día y noche sin descanso. Pero parece que el mejor descanso para un investigador social es cambiar de tema y en esto me voy a entrometer en los próximos meses.

El proyecto que me va a interesar casi inmediatamente es el relativo al “Asocionismo e inmigración africana: funciones latentes y manifiestas”, un proyecto de I+D de la Convocatoria 2008, aprobado por el entonces Ministerio de Ciencia e Innovación. Como parte de un equipo cuyo IP es el doctor Jordi Garreta todo parece indicar que yo deberé sumergirme en las dos comunidades que mejor conozco (Navarra y La Rioja), pero de las que desconozco casi todo acerca del asociacionismo africano. Digo casi todo pues no me es ajeno del todo el tema del  “Asociacionismo étnico”, gracias a la ayuda[1] para estudios científicos que el Gobierno de La Rioja, a través del IER, me concedió en mayo de 2001, y que me permitió definir el grado de etnicidad o de comunidad étnica que se da en los movimientos asociativos y su relación con la ciudadanía a través de la participación o la exclusión del medio social. Tras estos objetivos y aspectos clave fueron varios los trabajos que aparecieron publicados en fechas posteriores.

El primero es un artículo titulado “Asociacionismo étnico, identidad cultural y ciudadanía”, que forma parte de una publicación[2] que sobre temas identitarios coordinó el profesor de filosofía del derecho de la UR, Raúl Susín. En este artículo trato de aclarar los conceptos que sustentan estas relaciones, principalmente entre asociacionismo étnico e identidad cultural, y que responden a preguntas tan sencillas como ¿quiénes somos nosotros?, pero de respuesta tan compleja como variable, ya que en mi opinión la identidad es tan sólo un constructo social. Por otra parte, la defensa de los derechos de ciudadanía debe equipararse a los derechos a la identidad cultural, aspecto que en mi opinión no se realiza debido a la falta de diálogo en condiciones de igualdad entre la cultura mayoritaria y las minoritarias, defendidas en clave de identidad por las asociaciones étnicas. La supuesta falta de integración social de algunas culturas minoritarias y por tanto de adquisición de una ciudadanía plena, se analiza desde una perspectiva que atraviesa los conceptos de homogeneidad y diversidad cultural, indicando que sin un desarrollo pleno de la interculturalidad, se rebajan las expectativas de participación en una sociedad democrática y plural.

El segundo trabajo es una ponencia presentada en el workshop “Derechos fundamentales, movimientos sociales y participación” que organizado por el Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati (Guipúzcoa), se celebró en abril de 2002. La ponencia “Ciudadanía y participación: el caso de la inmigración”, fue presentada en aquel workshop, y también ha sido publicada posteriormente en el correspondiente libro colectivo[3]. En esta ponencia comenzaba con una presentación acerca de cómo entendía la interrelación entre los conceptos de globalización, inmigración y ciudadanía; y seguía con el desarrollo de lo que es el fenómeno de la inmigración en España y su relación con el mercado laboral, pasando a continuación por el análisis de una de las manifestaciones más abundantes en el fenómeno de la inmigración como es la existencia de cadenas migratorias y la formación de redes y asociaciones étnicas.

Un tercer trabajo se formalizó a partir de las obligaciones contraídas con el IER por las que tenía que entregar el trabajo sobre “El asociacionismo étnico en La Rioja” en mayo de 2002, sin que hasta el día de hoy tenga constancia de que este trabajo se vaya a publicar. El asociacionismo étnico en La Rioja recoge las entrevistas a los responsables de siete organizaciones de carácter étnico o de ayuda al inmigrante. El desarrollo del movimiento asociativo, principalmente de apoyo al inmigrante, nace y desarrolla sus actividades al albur del crecimiento del fenómeno inmigratorio en La Rioja. Es decir, si es a partir de los años 1993/1994 cuando la inmigración en La Rioja va tomando carta de naturaleza social, el apoyo del voluntariado y de las organizaciones sin fin de lucro hacia el colectivo inmigrante va a tomar carta de presentación en nuestra región en esas fechas. A partir de entonces y según se suceden las modificaciones legislativas así como el crecimiento del número de inmigrantes residentes, las actividades de estas asociaciones se van a diversificar e incrementar.

Si al principio, los objetivos de las asociaciones de ayuda al inmigrante son los de prestar atención a los jóvenes trabajadores o los procesos de regularización y los permisos, estos darán paso a nuevos objetivos como la atención a las familias y al proceso de reagrupamiento, las segundas generaciones y, a partir de entonces, los derechos sociales y ciudadanos. Son varios los autores que señalan que no es a través de una relación directa inmigrante-Estado como se realiza la integración, sino a través de la mediación de organizaciones intermedias (sindicatos, organizaciones eclesiales y otras redes) que, atrayendo al inmigrante a su campo, le introducen a la vez en las cuestiones más amplias que tienen que ver con la ciudadanía completa. De este modo, el comportamiento de las diferentes comunidades o colectivos de residentes riojanos con otro origen nacional, pese a no aparecer como grupos organizados se les supone una existencia (próxima o real), a un cierto asociacionismo étnico por el hecho de compartir cultura e identidad.

Ahora bien, si entendemos que las asociaciones étnicas asumen la representación social de los colectivos actuando como catalizadoras del proceso de integración social, tanto saliendo en defensa de la identidad cultural de sus miembros como demandando la adquisición plena de los derechos ciudadanos vertebrando de esta manera la iniciativa social, cultural y política de sus asociados, podemos concluir que en La Rioja aún no existe asociacionismo étnico. Todavía no podríamos hablar mas que de la incipiente formación de un asociacionismo étnico en La Rioja, si por tal se entiende la existencia de organizaciones de carácter étnico o de inmigrantes con un mismo origen nacional, residentes en La Rioja, y que actúan como el medio o instrumento para la defensa de los intereses colectivos de sus asociados. En este caso se encontraría ATIME y Asociación de Promoción Gitana.

Sin embargo, las organizaciones de inmigrantes en España parecen nutrirse de individuos pertenecientes a una nación, constituyendo asociaciones nacionales y no étnicas por el reducido número de individuos insertos en esta categoría (por ejemplo marroquíes, en vez de árabes y bereberes). Atendiendo al sentido nacional del asociacionismo étnico, podemos declarar que ATIME-Rioja es la única asociación étnica de La Rioja, sin menoscabar otro hecho como es ser el mayor colectivo de inmigrantes, solo hoy día amenazado por el crecimiento de inmigrantes de procedencia rumana,  y a despecho de que otras nacionalidades como las procedentes de America o la paquistaní, acaben organizándose asociativamente dado el crecimiento cuantitativo de estos  últimos años.

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[1] Referencia: 2001.GG.08.1368

[2] “Asocionismo étnico, identidad cultural y ciudadanía”, en Bernuz, Mª J., y Susín, R. (2003): Ciudadanía. Dinámicas de pertenencia y exclusión. Logroño: UR, pp.155-172

[3] “Ciudadanía y participación: el caso de la inmigración”, en Martínez de Pisón, J., y García Inda, A. (2003): Derechos fundamentales, movimientos sociales y participación. Aportaciones al debate sobre la ciudadanía. Madrid. Dykinson, pp.235-265

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