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Posts Tagged ‘Empresarios Agrarios’

Un investigador social que se precie nunca puede dejar de lado un tema objeto de estudio, aunque este no le guste o le sea novedoso porque no pertenece  a su especialidad. Esto además es norma si el investigador social aún está formándose. Algo parecido me ocurrió a mi cunado el año de 1983 gané un concurso beca de investigación de la Consejería de Trabajo del Gobierno de La Rioja. El proyecto que presenté como investigador principal, en colaboración con la psicóloga Mª Luisa Balda, se tituló “Aspectos socio-económicos del desempleo juvenil”. Para realizar aquel trabajo, en primer lugar investigamos la situación de las enseñanzas medias (FP y BUP), ya que la preparación profesional y el nivel educativo alcanzado por los jóvenes parados es una de las variables que más incide en la obtención de empleo. En un tiempo en que los datos administrativos no se relacionaban ni se elaboraban (tan sólo se anotaban) tuvimos que visitar la Delegación de Educación y Ciencia de La Rioja, donde ficha a ficha, se recogieron los datos referidos a los jóvenes estudiantes de enseñanzas medias matriculados entre 1980 y 1984. Tras la realización de esta fase previa y laboriosa del estudio pasamos al análisis de los datos ofrecidos por el INEM sobre Formación Ocupacional, al ser jóvenes quienes de forma mayoritaria se interesaban por los cursos impartidos por el INEM. De ahí pasamos al análisis del paro en nuestra Comunidad a partir de los datos que ofrecía el INEM, en los años 1980 a 1983, también mediante el análisis de las fichas personales (no había ordenadores). Finalmente dedicamos el análisis a la población juvenil de Logroño en paro que en enero de 1984 suponía el 63% del paro juvenil de La Rioja. El documento final del que conservo una copia consta de 228 páginas y un trabajo de campo exhaustivo en una época en que los registros eran manuales.

Esta incursión en la sociología del trabajo y el desempleo juvenil me permitió trabar conocimiento sobre las necesidades que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social tenía para encontrar profesores que llevaran a cabo una labor docente en el desarrollo del “Plan de Formación Cooperativa”. A tal fin fui contratado en el último trimestre de 1984 desarrollando mi labor de divulgación del cooperativismo por las diferentes cabeceras de comarca de La Rioja. Acompañándome en aquella acción se encontraba Manuel Arenilla, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos y con anterioridad Consejero de Administraciones Públicas del Gobierno de La Rioja, y por aquella época, doctorando.

También fruto de aquel trabajo de investigación fue mi participación en el seminario “Los jóvenes y el paro”, que organizado por el Colegio de Economistas de La Rioja en 1985, se dirigía a directivos y empresarios interesados por las proyecciones de futuro que sobre el trabajo y el desempleo les auguraba desde mi recién adquirida visión regional.

Tanto en 1983 como en 1984 colaboré en dos estudios nacionales. En 1983 con la Fundación Fondo para la Investigación Económica y Social, en un estudio sobre “Empresarios Agrarios en La Rioja”, dirigido por el profesor Enrique Fuentes Quintana. Y en 1984 con la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) en una encuesta sobre “Impactos de la Prensa Diaria”. Sobre mi colaboración en ambos estudios nada quedó salvo el certificado de su existencia, pues bien es verdad que las empresas de estudios de mercado y opinión aún no tenían una infraestructura nacional consolidada, y enmascaraban sus necesidades, con contratos de colaboración en los que se abrigaba la ilusión de ser equipo de investigación.

En 1984 la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja realizó contratos de investigación con un ingeniero agrícola, Félix Urbiola (posteriormente Director de Agricultura), y yo mismo como sociólogo, para un proyecto denominado “Fichero de explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales de La Rioja para su aplicación informática”. Se trataba de crear una base de datos informatizada que permitiera controlar los cambios permanentes del sector, a fin de acometer políticas sobre bases racionales. Nuestra preocupación principal fue adelantarnos a las novedades informáticas de la época con el fin de determinar la infraestructura necesaria que debería sostener la Consejería, y buscar el modo y manera de que los usuarios de la Consejería (agricultores y ganaderos) entregaran la información solicitada en el cuestionario. Este cuestionario fue diseñado y probado con éxito entre doscientos agricultores y ganaderos, que junto a la memoria de actuaciones y presupuesto económico sirvió para que la Consejería de Agricultura se dotara de los medios necesarios a este fin. En fin, que del desempleo juvenil me pasé a la Agricultura, aunque aquella incipiente aventura con el desempleo juvenil me permitiría años después sentirme familiarizado con las cuestiones relativas a a la juventud.

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