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Archive for the ‘Trayectoria Profesional’ Category

He finalizado (por fin) esta Historia de las maestras  que me ha ocupado los últimos meses intensamente y que apenas me dejaba dormir. Así que llevo unos días de descanso, y he retirado de mi vista cuanto documento, libro, cuaderno de notas y demás artilugios me han acompañado en esta aventura con las maestras logroñesas, con su historia y con el análisis sobre la identidad de género y trabajo que me han ocupado día y noche sin descanso. Pero parece que el mejor descanso para un investigador social es cambiar de tema y en esto me voy a entrometer en los próximos meses.

El proyecto que me va a interesar casi inmediatamente es el relativo al “Asocionismo e inmigración africana: funciones latentes y manifiestas”, un proyecto de I+D de la Convocatoria 2008, aprobado por el entonces Ministerio de Ciencia e Innovación. Como parte de un equipo cuyo IP es el doctor Jordi Garreta todo parece indicar que yo deberé sumergirme en las dos comunidades que mejor conozco (Navarra y La Rioja), pero de las que desconozco casi todo acerca del asociacionismo africano. Digo casi todo pues no me es ajeno del todo el tema del  “Asociacionismo étnico”, gracias a la ayuda[1] para estudios científicos que el Gobierno de La Rioja, a través del IER, me concedió en mayo de 2001, y que me permitió definir el grado de etnicidad o de comunidad étnica que se da en los movimientos asociativos y su relación con la ciudadanía a través de la participación o la exclusión del medio social. Tras estos objetivos y aspectos clave fueron varios los trabajos que aparecieron publicados en fechas posteriores.

El primero es un artículo titulado “Asociacionismo étnico, identidad cultural y ciudadanía”, que forma parte de una publicación[2] que sobre temas identitarios coordinó el profesor de filosofía del derecho de la UR, Raúl Susín. En este artículo trato de aclarar los conceptos que sustentan estas relaciones, principalmente entre asociacionismo étnico e identidad cultural, y que responden a preguntas tan sencillas como ¿quiénes somos nosotros?, pero de respuesta tan compleja como variable, ya que en mi opinión la identidad es tan sólo un constructo social. Por otra parte, la defensa de los derechos de ciudadanía debe equipararse a los derechos a la identidad cultural, aspecto que en mi opinión no se realiza debido a la falta de diálogo en condiciones de igualdad entre la cultura mayoritaria y las minoritarias, defendidas en clave de identidad por las asociaciones étnicas. La supuesta falta de integración social de algunas culturas minoritarias y por tanto de adquisición de una ciudadanía plena, se analiza desde una perspectiva que atraviesa los conceptos de homogeneidad y diversidad cultural, indicando que sin un desarrollo pleno de la interculturalidad, se rebajan las expectativas de participación en una sociedad democrática y plural.

El segundo trabajo es una ponencia presentada en el workshop “Derechos fundamentales, movimientos sociales y participación” que organizado por el Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati (Guipúzcoa), se celebró en abril de 2002. La ponencia “Ciudadanía y participación: el caso de la inmigración”, fue presentada en aquel workshop, y también ha sido publicada posteriormente en el correspondiente libro colectivo[3]. En esta ponencia comenzaba con una presentación acerca de cómo entendía la interrelación entre los conceptos de globalización, inmigración y ciudadanía; y seguía con el desarrollo de lo que es el fenómeno de la inmigración en España y su relación con el mercado laboral, pasando a continuación por el análisis de una de las manifestaciones más abundantes en el fenómeno de la inmigración como es la existencia de cadenas migratorias y la formación de redes y asociaciones étnicas.

Un tercer trabajo se formalizó a partir de las obligaciones contraídas con el IER por las que tenía que entregar el trabajo sobre “El asociacionismo étnico en La Rioja” en mayo de 2002, sin que hasta el día de hoy tenga constancia de que este trabajo se vaya a publicar. El asociacionismo étnico en La Rioja recoge las entrevistas a los responsables de siete organizaciones de carácter étnico o de ayuda al inmigrante. El desarrollo del movimiento asociativo, principalmente de apoyo al inmigrante, nace y desarrolla sus actividades al albur del crecimiento del fenómeno inmigratorio en La Rioja. Es decir, si es a partir de los años 1993/1994 cuando la inmigración en La Rioja va tomando carta de naturaleza social, el apoyo del voluntariado y de las organizaciones sin fin de lucro hacia el colectivo inmigrante va a tomar carta de presentación en nuestra región en esas fechas. A partir de entonces y según se suceden las modificaciones legislativas así como el crecimiento del número de inmigrantes residentes, las actividades de estas asociaciones se van a diversificar e incrementar.

Si al principio, los objetivos de las asociaciones de ayuda al inmigrante son los de prestar atención a los jóvenes trabajadores o los procesos de regularización y los permisos, estos darán paso a nuevos objetivos como la atención a las familias y al proceso de reagrupamiento, las segundas generaciones y, a partir de entonces, los derechos sociales y ciudadanos. Son varios los autores que señalan que no es a través de una relación directa inmigrante-Estado como se realiza la integración, sino a través de la mediación de organizaciones intermedias (sindicatos, organizaciones eclesiales y otras redes) que, atrayendo al inmigrante a su campo, le introducen a la vez en las cuestiones más amplias que tienen que ver con la ciudadanía completa. De este modo, el comportamiento de las diferentes comunidades o colectivos de residentes riojanos con otro origen nacional, pese a no aparecer como grupos organizados se les supone una existencia (próxima o real), a un cierto asociacionismo étnico por el hecho de compartir cultura e identidad.

Ahora bien, si entendemos que las asociaciones étnicas asumen la representación social de los colectivos actuando como catalizadoras del proceso de integración social, tanto saliendo en defensa de la identidad cultural de sus miembros como demandando la adquisición plena de los derechos ciudadanos vertebrando de esta manera la iniciativa social, cultural y política de sus asociados, podemos concluir que en La Rioja aún no existe asociacionismo étnico. Todavía no podríamos hablar mas que de la incipiente formación de un asociacionismo étnico en La Rioja, si por tal se entiende la existencia de organizaciones de carácter étnico o de inmigrantes con un mismo origen nacional, residentes en La Rioja, y que actúan como el medio o instrumento para la defensa de los intereses colectivos de sus asociados. En este caso se encontraría ATIME y Asociación de Promoción Gitana.

Sin embargo, las organizaciones de inmigrantes en España parecen nutrirse de individuos pertenecientes a una nación, constituyendo asociaciones nacionales y no étnicas por el reducido número de individuos insertos en esta categoría (por ejemplo marroquíes, en vez de árabes y bereberes). Atendiendo al sentido nacional del asociacionismo étnico, podemos declarar que ATIME-Rioja es la única asociación étnica de La Rioja, sin menoscabar otro hecho como es ser el mayor colectivo de inmigrantes, solo hoy día amenazado por el crecimiento de inmigrantes de procedencia rumana,  y a despecho de que otras nacionalidades como las procedentes de America o la paquistaní, acaben organizándose asociativamente dado el crecimiento cuantitativo de estos  últimos años.

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[1] Referencia: 2001.GG.08.1368

[2] “Asocionismo étnico, identidad cultural y ciudadanía”, en Bernuz, Mª J., y Susín, R. (2003): Ciudadanía. Dinámicas de pertenencia y exclusión. Logroño: UR, pp.155-172

[3] “Ciudadanía y participación: el caso de la inmigración”, en Martínez de Pisón, J., y García Inda, A. (2003): Derechos fundamentales, movimientos sociales y participación. Aportaciones al debate sobre la ciudadanía. Madrid. Dykinson, pp.235-265

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Todo empezó cuando puse título a un proyecto de investigación: “Estrategias y relaciones en la formación y desarrollo de la burguesía riojana (1850-1950)”. Este es en realidad el título de mi tesis doctoral, para la que conté con ayudas[1] puntuales de la Universidad de La Rioja, que me permitieron finalmente defenderla en septiembre de 2000 donde el tribunal, constituido por tres catedráticos y dos titulares de universidad, le otorgó la máxima calificación de sobresaliente cum laude. Al tiempo que comenzaba el desarrollo de la tesina tuve que tragar nuevamente con los cursos de doctorado, ya que no pude convalidar los realizados en la Complutense. La tesina que defendí en junio de 1996, y que mereció también la máxima calificación, llevaba el título de “Apuntes sobre un proyecto de investigación: Adaptación y cambio. La industria pañera hacia el capitalismo industrial (1750-1850)”, y una parte significativa de la misma fue publicada[2] ese mismo año. Estos apuntes trataban sobre la necesidad de profundizar en los estudios de carácter regional, que en el caso de La Rioja ha resultado ser una de las regiones más paradigmáticas y ricas conceptualmente para la definición del proceso industrializador, así como por la significación cualitativa y relevancia cuantitativa durante el siglo XVIII del subsector lanero y pañero. Algunas de las conclusiones que se apuntaban, pasaban necesariamente por la periodización en secuencias de la historia pañera riojana. La primera, enmarcada entre 1752 y 1792 se corresponde con el fenómeno de la protoindustrialización; la segunda, de 1830 a 1860 respondería al proceso de industrialización o del cambio al sistema de producción fabril. Entre medias, es decir, desde finales del XVIII hasta principios del XIX, sería el periodo de desindustrialización o del proceso de crisis de la industria pañera del Antiguo Régimen.

Las ciento veinte páginas de la tesina me sirvieron como el motor de arranque desde el que estructurar la tesis. También contaba con materiales de campo de cuando recibiera en 1982 una Ayuda a la Investigación para el proyecto titulado Estudio de las grandes familias del textil y el calzado, así como una ponencia escrita de 1983 con el título de Aspectos metodológicos y del trabajo de campo en el estudio de la burguesía riojana. Con ese conjunto de materiales mas una labor amplia de estudio y documentación[3] llevada a cabo en los siguientes años, me situó en condiciones de acometer los objetivos y estructura de la tesis.

Aunque el estudio sobre la formación y desarrollo de la burguesía industrial riojana interesa a la historiografía económica de España, o a la historiografía regional, mi intención fue realizar un ejercicio de investigación, donde de modo interdisciplinar, mediante la utilización de conceptos y métodos afines a otras disciplinas del conocimiento social, como la Sociología o la Antropología, se resolvieran los problemas derivados de la conceptualización de este sector de la burguesía industrial. Podría definirlo como un estudio histórico, pero de clara vocación sociológica, con el objetivo de trabajar con los grupos familiares de la industria pañera y del calzado; o bien como un estudio de sociología familiar, desde el que pretendía explicar las estrategias y relaciones de la burguesía industrial riojana en el margen temporal e histórico de un siglo (1850-1950).

Las fuentes principales utilizadas en este trabajo de investigación, fueron el Catastro del Marqués de la Ensenada; las Memorias Políticas y Económicas de Eugenio Larruga; el Diccionario de Pascual Madoz; la Matrícula de Contribución de 1852; la Estadística Industrial de Giménez Guited; la Memoria de Industrias Derivadas de Delgado y Masnata de 1876; la consulta de los protocolos notariales depositados en el Archivo Histórico de La Rioja, pero también la consulta al Archivo Municipal de Logroño, Ortigosa, Torrecilla y Soto en Cameros; al Archivo Diocesano; al Registro Mercantil; el INE; los manuscritos depositados en el IER, así como una amplia bibliografía coetánea y de estudios actuales que trataban temas de sociología y antropología, historia económica y social.

Dentro de las diferentes burguesías, me centré en un tipo de burguesía que orientaba su actividad productiva hacia la industria textil, obviando al resto de grupos hegemónicos, que situados en la Depresión del Ebro, estaban vinculados a la propiedad y la explotación agraria. Tampoco me detuve en los grupos burgueses que protagonizaron el despegue agro-industrial.

Como el objetivo central de la investigación se encontraba en el papel que desempeña la familia, los linajes y segmentos de linaje, las parentelas y las redes de parentesco, resultaba bastante lógico que fuera el descubrimiento de las relaciones y estrategias de reproducción social, reconocidas en el seno de determinadas familias, lo que indicara el camino a seguir. Las relaciones de parentesco se han impuesto como el medio ideológico más determinante al proyectar dichas relaciones en el plano económico y social. Relaciones ideológicas que toman cuerpo a través de las diferentes estrategias adoptadas, por, para, y con la familia. La familia y la parentela han sido el campo instrumental desde el que los linajes y los segmentos de linaje han podido desarrollar sus estrategias de preservación y ampliación patrimonial, tendentes en ocasiones a la reunión, crecimiento o diversificación del capital. Los instrumentos básicos utilizados para el cumplimiento de las estrategias, son de manera determinante los que proporciona el sistema de sucesión divisible y las variadas combinaciones de alianza del sistema matrimonial. La consanguinidad, le endogamia y la homogamia social son las principales estrategias matrimoniales de la burguesía industrial riojana, aunque las expresiones de la alianza manifiestan una gran variedad.

La parentela no sólo fue un campo de intervención en prácticas de alianza matrimonial, sino también un campo de prácticas de alianza política, a través del cual se buscó el ejercicio del poder político con el fin de asegurar la preeminencia de los intereses económicos de las familias industriales. La red de parentesco sería la base desde la que se operaron las estrategias e intercambios matrimoniales (cónyuges y dotes), pero también las estrategias e intercambios inmateriales (poder, prestigio, solidaridades), que se entrecruzarían, creando una trama de relaciones definitorias de la burguesía riojana. La burguesía industrial basó su reproducción como clase en la propiedad económica, en el poder político, pero también en el poder social mediante el reconocimiento de atributos y status.

El marco referencial donde mostrar comportamientos, actitudes y actividades, exponentes de patrones culturales, fue el espacio público. Cierto que la notoriedad pública de la burguesía estaba asegurada por su preeminencia económica o política; pero si algo ejerce influencia sobre la comunidad son los comportamientos externos o de apariencia externa, los cuáles necesariamente deben darse en los denominados ámbitos de sociabilidad. Estos espacios de sociabilidad, pese a la importancia que les concedí en la configuración del análisis de la clase burguesa, tan sólo pude esbozarlos sin abordarlos en profundidad. No fue pues mi interés abarcar todas las aproximaciones a la poliédrica realidad de la clase burguesa, sino tan sólo aquella faceta que me pareció más definitoria de su configuración y desarrollo, la relativa a las estrategias y relaciones vinculadas al parentesco y la reproducción social.

En mayo de 1997 presenté la ponencia “La reproducción patrimonial de la oligarquía camerana” a las Primeras Jornadas de Historia Económica de la UR. En aquella ocasión, el entrañable profesor asesinado por cobardes asesinos a sueldo de ETA, don Ernst Lluch, me felicitó por el cariz que le estaba dando al estudio de la burguesía industrial, ofreciéndome algunos datos sobre la conexión catalana de una de estas familias industriales y comerciales. Sobre esa información, en abril de 1998, en el V Congreso Internacional de la Población, presenté una comunicación sobre “Parentesco y estrategias de reproducción social: la familia de la Riva Navarrete”, publicada[4] poco después.

También en la Revista BROCAR se publicó[5] el artículo “La contribución industrial de 1852 en La Rioja”, que analizaba la información procedente de esta fuente estadística, y que de algún modo completaba las otras dos grandes fuentes comúnmente utilizadas en historia económica e historia industrial, el Diccionario de Pascual Madoz (1842) y la estadística industrial de Giménez Guited (1862).

En 1999, volví a publicar[6] un artículo en la Revista Brocar titulado “Redes de transporte y comercialización de la industria pañera riojana en la segunda mitad del siglo XIX”. Y ya en julio de 2000, con ocasión del seminario de historia económica de D.Angel García Sanz, tuve la ocasión de presentar una ponencia sobre “Flujos comerciales de los industriales pañeros de la Sierra de Cameros (La Rioja) con el noroeste peninsular, el último tercio del siglo XIX”.

Finalmente, la tesis en su conjunto (833 páginas) ha sido publicada[7] en 2002 por la Ann Arbor, ProQuest Information and Learning, que es una editorial de Michigan (EEUU), que reúne en su base de datos todo tipo de tesis doctorales, entre ellas la que me ocupó durante varios años con el título “Strategies and relations in the configuration and development of the industrial bourgeoisie in La Rioja (1850-1950)” (Universidad de La Rioja, 2000).

En septiembre de 2003, una parte seleccionada de la tesis ha sido publicada, gracias a la edición financiada por la Fundación CDESC y los Ayuntamientos de Arnedo, Torrecilla, Ortigosa y Ezcaray. El título de esta publicación es el de “Familia burguesa y capitalismo industrial”.

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[1] ATUR97/026, ATUR98/08 y ATUR00/05

[2] Revista Brocar nº 20 de 1996, pp.261-276. ISSN: 0214-4670

[3] Pues si bien disponía de algunos conocimientos de sociología y antropología, lo desconocía casi todo del mundo de la historia, principalmente de la historia social y la económica. En este sentido acudí al ciclo de conferencias sobre Castilla en la Edad Moderna (UR, abril-mayo 1996, 10 horas), y a los seminarios de la Fundación Duques de Soria, que dirigidos por el profesor Jordi Nadal se celebraron en julio de 1996 (30 horas), sobre La desindustrialización a partir de la industrialización y en julio de 1997 (30 horas), sobre Tecnología, empresa e industrialización en España (siglos XIX y XX), donde además de encontrar a los principales especialistas de historia económica te daban la oportunidad de presentar tus avances de investigación. Ya en julio 2000, en el seminario dirigido por el profesor Angel García Sanz (también de 30 horas) Relaciones económicas entre el interior y la periferia en la España moderna y contemporánea, tuve ocasión de presentar una ponencia para su discusión.

[4] Actas del Congreso Internacional de la Población. V Congreso de la ADEH. Vol. 3, pp.221-239, Logroño 1999.

[5] Brocar nº 21 (1997), pp.359-389.

[6] Brocar nº 23 (1999), pp.119-146.

[7] ISBN: 0-493-58889-2

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Estamos en una crisis mundial auspiciada por las malas prácticas del capitalismo financiero y especulativo, que desembarazado de todo tipo de control regulatorio por parte de los gobiernos de las naciones desarrolladas, ha llevado su desmedida ambición por la riqueza y el despilfarro más allá de los límites que incluso la naturaleza había sabido hasta hoy guardar. Claro que yo pasé mi crisis económica personal allá por los años noventa. Entonces no hubo tanto eco mediático, pero entonces fuimos muchos los que nos enganchamos a la búsqueda de empleo, a la búsqueda desesperada de algún ingreso y, en última instancia, a la revaluación de las prácticas antisistema (ahora no voy a dar información sobre tales), y al apoyo de la familia y amigos. Trabajé en las cosas más variopintas (desde luego ninguna próxima o parecida a la investigación sociológica), obtuve los empleos más precarios y menos asegurados que empresas como EULEN promueven para beneficio de sus accionistas. En fin que sólo cuando tomé ciertas decisiones y las puse en prácticas empecé poco a poco a salir de un pozo muy hondo y muy negro, desesperante y aniquilador, como es el agujero en el que caen los desempleados con cargas familiares y sin prestaciones. Creo que fueron los años 1993, 1994 y parte del 95 los años más crudos de la crisis que repercutieron en mi vida, pero como de todo se aprende, nada me cuesta decir que salí victorioso (no sin lucha y voluntad) y que los remedios que puse fueron, en primer lugar, seguir formándome y estudiando, no solo para ampliar las posibilidades de empleo, sino también para sentirme mejor persona y evitar ciertas depresiones (me lie otra vez con la tesis doctoral), pedí un préstamo e inicié un negocio de hostelería con la construcción de una casa rural (también hice varios cursos, hasta de cocina, algo que nos tendrían que haber enseñado en casa), y por último, algo de lo que había renegado siempre pero que me vi empujado por necesidad: ser docente universitario. Yo siempre había pensado que la investigación sociológica era un medio suficiente para poder vivir sin grandes consumos pero también sin muchas estrecheces, hasta que me tocó la crisis del 92 y eché mano de cuanto se ponía al alcance, y esta fue una oportunidad que desde luego aprovecharía en pocos años con cierto éxito y gusto. Precisamente los proyectos de investigación posteriores a estos años pertenecen a mi etapa como docente y por lo tanto responden a líneas de investigación en buena medida financiadas por la propia Universidad.

Con el título “La Rioja ante la crisis del 98”, recibí dos ayudas[1] para el desarrollo de un proyecto de investigación en el que figuraba como investigador principal junto a otros cuatro investigadores, tres de ellos ajenos a la propia UR. Este proyecto interdisciplinar trataba de satisfacer una necesidad perentoria por recuperar la memoria, y a tal fin, el grupo de cinco investigadores decide reconocer algunos de los elementos más significativos del acontecer regional de fines de siglo sin someterse a las efemérides del desastre colonial, salvo como excusa para recrear un periodo más amplio, que en ocasiones recoge la formación del estado burgués desde mediados del siglo XIX hasta el primer cuarto del siglo XX. Este trabajo colectivo abre, merced a las diversas metodologías y plurales cosmovisiones sobre la crisis finisecular riojana, la posibilidad de desarrollos investigadores puntuales, que en definitiva nos enseñen, sino todas, sí las principales claves de nuestra historia regional. Las 258 páginas de texto nunca fueron publicadas en su conjunto, aunque sí parcialmente en trabajos posteriores de los autores de este proyecto de investigación. Vaya, que para crisis, la del 98


[1] API-97/A03 y API-98/A10

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Hace unos días  falleció Javier Sáez Forcada, quien fuera concejal socialista del Ayuntamiento de Logroño entre 1983 y 1994.  Nos conocimos en ese tiempo en que yo empezaba a vivir en Logroño después de mi etapa serrana, y enseguida congeniamos tras recordar algunas anécdotas de la experiencia vivida  (el tenía creo que pocos años más que yo). Me introdujo en las Escuelas Taller que él impulsó para luchar contra la marginación de los excluidos del campo escolar, donde llegué  a dar algún que otro curso (creo que de metodología para la investigación), y siempre que nos cruzábamos encontraba el tiempo para ponerme al día sobre la situación política municipal que, por cierto, se cebó con él en bastantes ocasiones, siendo como era un pedazo pan socialista. Antes de finalizar su etapa como concejal, en 1992, el año del Quinto Centenario, me propuso que liderara un ambicioso proyecto para estudiar el aprovechamiento que se podía dar a un vasto territorio urbano en Logroño, denominado las Huertas de Madre de Dios. No recuerdo a santo de qué pero decliné su oferta, y le dije que sí estaría como sociólogo en el equipo que se formara, pero que no  asumiría el encargo de coordinar este proyecto. El “Proyecto de aprovechamiento integral de las Huertas de Madre de Dios” quedó bajo la responsabilidad de un arquitecto, dados los objetivos de urbanización de las 75 Has. de extensión que contaba en ese momento la superficie, y donde hoy se encuentra enclavado una parte del campus universitario, nuevas calles, el Riojaforum, etc. En aquel momento este gran espacio poseía valores culturales, históricos y económicos y, por tanto, las propuestas debían tener en consideración este pasado hortícola de la zona ofreciendo alternativas de ocio didáctico no-consumista y convirtiendo la zona en un verdadero parque urbano sin establecer rupturas con el planeamiento urbanístico y urbanizable, de modo que se consiguiera una interacción positiva entre cultura urbana y cultura rural propia de la ciudadanía logroñesa. Mi papel, pese a estar subsumido en el conjunto del equipo redactor, me llevó a organizar lo que llamamos reseña histórica así como el análisis socioeconómico y de infraestructuras de este vasto territorio urbano, aspecto que me llevó a la elaboración de una ficha informatizada que con posterioridad amplié mediante transcripciones de entrevistas a los propietarios y arrendatarios de las huertas de Madre de Dios. En cuanto a las propuestas, estudié el modelo de Huertos de ocio de la Comunidad de Madrid, precisando cuál debía ser el modelo de Huerto Social de la ciudad de Logroño. Finalmente, el equipo prolongó su actividad durante el primer semestre de 1993 con el fin de dotar de unidad a las propuestas que finalmente se elevaron al Pleno del Ayuntamiento y no sólo ante la Comisión de Urbanismo, tal y como se hizo en un avance en noviembre de 1992. Mi gran frustración es que el esfuerzo y el entusiasmo que nos alentó en aquellos meses sólo sirvió para alimentar el oportunismo político del partido popular. Me estoy refiriendo al hecho de cómo aprovecharon la información sobre la estructura de la propiedad y el modo de acceder a la misma (por compra o expropiación), para con posterioridad a su adquisición desechar aquellas propuestas que el equipo de investigación había presentado, dándole otros usos. Recuerdo que en nuestra spropuestas, la calle Madre de Dios seguía siendo una calle de paseo interrelacionando el gran parque de Ribera con la ciudad. Años después hubo que contabilizar varios muertos para que se comenzara a limitar la velocidad del tráfico motorizado que consiguió la urbanización del alacalde popular (experto arquitecto y sensible urbanista). De los huertos de ocio nunca se supo y todas las mejoras  que se han realizado y que se realicen en el futuro partirán de una concepción bastarda de lo que pudo ser esta gran zona hortícola y de expansión de Logroño. En cuanto a Javier, nos veíamos cuando paseaba de la mano de su mujer por la calle Manzanera; había perdido el pelo tras los últimos tratamientos y su aspecto no era nada enviadiable tras el deterioro que seguía a cualquier ingreso hospitalario, pero lo recuerdo sonriendo o esforzándose en sonreir cuando trataba de bromear acerca de su estado de salud o de cualquier tontería que le diera señales de que seguía estando entre los vivos, y entre quienes cariñosamente le apreciábamos. Javier, descansa en paz.

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No se si fue en 1990 o 1991 (creo que en este último año) firmé un contrato con el Gabinete de Presidencia del Gobierno de La Rioja con objeto de realizar una “Encuesta sobre infraestructura y equipamiento local”. Se trataba de dotar a la Comunidad Autónoma de un instrumento de información sobre infraestructura y equipamiento relativo a los servicios de competencia de las 173 corporaciones locales de La Rioja, excluyendo Logroño, a fin de prever las necesidades y demandas de los ayuntamientos. Este conocimiento permitiría abordar la planificación y la toma de decisiones, así como la asignación de recursos de forma objetiva y racional. En última instancia el objetivo no confesado era dotarse de información suficiente sobre necesidades de infraestructura y equipamiento local, de cara a la elaboración del programa electoral. De acuerdo con estas premisas se debía obtener un inventario con información precisa y sistematizada, por lo que se procedió a la organización de 48 fichas debidamente codificadas para su posterior tratamiento informático que respondían en sus contenidos a 27 temas fundamentales (demografía, vivienda, planeamiento urbanístico y recursos del suelo, carreteras, infraestructura viaria, abastecimiento de agua, saneamiento y depuración, recogida y eliminación de residuos sólidos, suministro de energía eléctrica, alumbrado público, etc.). La organización de la red de campo y el posterior trabajo de encuesta también formaba parte de mi trabajo, el cual finalizó cuando se entregaron las carpetas correspondientes a las 173 corporaciones municipales, sin que de su tratamiento y explotación posterior pudiera realizar un trabajo de análisis por imperativos del contrato. No se cuántos trabajos de carácter sociológico se realizan para la Administración, pero desde luego de su conocimiento, análisis, evaluación, puesta en práctica de actividades propuestas, etc., estoy seguro que apenas tiene cabida en el pensamiento político. Como muchas veces hemos sabido, estos estudios tan sólo han servido para justificar pagos y cheques en blanco a los afines y amigos, saldando deudas electorales, cuando no sirviendo de blanqueo de dinero negro o de medio de aumentar los ingresos del corrupto. La Administración política debería exigirse en todas sus convocatorias de Estudios y Proyectos de Investigación, su publicidad suficiente, lectura, reflexión y debate público, y como mínimo aplicación de aquellos elementos consensuados entre todos los participantes del debate. Pero eso queda para una democracia ciudadana más participativa.

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No se si a través del conocimiento del fenómeno juvenil o a la necesidad de un sociólogo experimentado, el caso es que aquel año de 1989 fui contratado por el Ministerio de Asuntos Sociales, a través del Instituto de la Juventud, para el denominado: “Proyecto Petra-Rioja (Programa europeo de transición al mercado laboral)”, como director de las áreas de Estudios Socioeconómicos y de Descripción Etnográfica. A mi cargo una serie de jóvenes titulados desempleados de la localidad de Grañón (último pueblo riojano del Camino de Santiago) con los que debería llevar a cabo un proceso doble de enseñanza e investigación. Del resultado amplio del equipo (cinco directores y un coordinador -L.V.Elías-, mas 25 jóvenes desempleados) se derivan seis volúmenes que reflejan parte del trabajo realizado, ya que algunas medidas como la creación de un centro de documentación del Camino de Santiago, o la actuación en el Archivo Municipal (limpieza, inventariado, clasificación y ordenamiento), o en el retablo de la ermita de Carrasquedo (limpieza y consolidación), etc., necesariamente exceden de la consideración del material escrito. De aquél trabajo sólo se publicaron[1] en 1991 parte de los volúmenes cuatro y seis, con el título “Grañón: estudio etnográfico”, que recoge el trabajo de campo realizado por el equipo que tuve a mi cargo, de acuerdo al conjunto de encuestas etnográficas que se confeccionaron al modo de las llevadas en el País Vasco por el antropólogo D. Miguel de Barandiaran. Lástima que no se hayan publicado aquellos modelos de encuesta que nos sirvieron entonces, pero que también tuvieron la consistencia para organizar una gran encuesta etnográfica que sirviera para la realización de un Atlas riojano como ya se estaba realizando en Navarra o en el País Vasco. Estas y otras frustraciones de trabajo etnográfico me inclinaron cada vez más a abandonar la antropología en favor de la sociología, que a la postre siempre me dio de comer y me procuró relaciones de amistad y trabajo más sinceras, productivas y eficaces que las del periodo iniciático en la etnografía riojana.

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[1] ISBN: 84-404-8970-6 (183 páginas).

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Siempre recordaré el final de los años ochenta como los años en que mejor me trataron como investigador y profesional autónomo de la sociología. Precisamente en 1988 recibí una oferta del Gobierno de La Rioja en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño y el Consejo de la Juventud de La Rioja, dada la magnitud del encargo. Se trataba de realizar un “Estudio sociológico de la juventud en La Rioja”, pero dando cabida a demandas de cada uno de los promotores del estudio, es decir, plantear y establecer una política general de juventud; diseñar un proyecto joven para la ciudad de Logroño, y conocer las opiniones, inclinaciones y participación hacia y en las asociaciones de jóvenes.

De este modo, el estudio sociológico de la juventud en La Rioja tenía como objetivo general conocer la realidad juvenil, entendiendo esta tanto por sus condiciones objetivas como por las opiniones y actitudes mantenidas en el seno de la misma. Desde esta perspectiva, los objetivos específicos mostraban esta doble relación que conlleva el estudio de la realidad joven a través del análisis de siete capítulos: 1. Quiénes son los jóvenes riojanos; 2. Los jóvenes y la educación; 3. El trabajo; 4. El proceso de emancipación; 5. Cultura y ocio; 6. El asociacionismo juvenil y 7. Actitudes sociales.

Necesariamente la metodología[1] empleada hacía uso de técnicas cualitativas y cuantitativas. Entre las primeras señalar que se hicieron once entrevistas en profundidad y siete grupos de discusión; y entre las segundas se llevó a cabo un estudio exhaustivo de la estructura demográfica riojana y juvenil de La Rioja, así como de la ciudad de Logroño por barrios; el estudio de las enseñanzas medias, la Formación Profesional y los estudios universitarios a lo largo de los años ochenta, y finalmente, el análisis del paro en La Rioja y el paro juvenil tanto en La Rioja como en Logroño ciudad, también desagregado por barrios y a lo largo de los años ochenta (en aquella época ni el INEM ni Educación habían informatizado sus datos, por lo que nuevamente pasamos como ratones de biblioteca, meses y meses, contando ficha a ficha a los jóvenes registrados).

Con estas mimbres llevé a cabo la elaboración de un cuestionario que permitiera la realización de una encuesta por muestreo de acuerdo con cuotas de edad, sexo y hábitat. En el caso de la ciudad de Logroño, además, según barrio de pertenencia del entrevistado. Los resultados fueron entregados a partir del por entonces más moderno programa de análisis multivariante proporcionado por el paquete estadístico SPSS/PC+. Para la realización de este estudio contraté a un especialista en informática (Julio Grande), una psicóloga (Maite Villota) y una administrativo de apoyo (Pilar Marín), así como una red de campo integrada por seis personas para la formalización de las más de seiscientas entrevistas por toda La Rioja.

En 1989, se publicaba[1] el “Estudio sociológico de la juventud en La Rioja” en dos volúmenes (el segundo como documento estadístico), con la intención de que sirviera de basamento para futuros análisis comparativos que entonces esperaba que se realizaran con una cierta regularidad, pero que el paso del tiempo desgraciadamente desmintió, aunque en la actualidad han tomado mejores direcciones que los de la pasada década de los noventa.explorar00143


[1] Vol. I (documento estadístico): 221 páginas mecanografiadas; Vol. II (Entrevistas en profundidad y Grupos de opinión/discusión): 165 páginas; Vol. III (Estudio sociológico): 338 páginas.
[1] Vol. I: 190 páginas y Vol. II: 72 páginas. ISBN: 84-7359-329-4 y 84-7359-330-8


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