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Archive for the ‘Tradición’ Category

 

En un post anterior señalaba la existencia de otros trabajos (al margen del pastoreo de cabras y la elaboración de quesos) que me procuraron un presupuesto mínimo para resolver las necesidades cotidianas. Pues bien, estos trabajos iban desde la colaboración en las tareas de investigación y divulgación del Museo Etnográfico de La Rioja, pasando por las becas de investigación sociológica, y la aceptación de aquellos encargos de investigación aplicada que surgían. De todos ellos hablaré en este y en próximos escritos.

Entre 1980 y 1984 el entonces consejero de Cultura del Gobierno Socialista (Jose Ignacio Pérez) había promocionado la creación de una infraestructura varia y servicios de promoción cultural y educativa (escuela de teatro, colegio universitario, museos, etc.), pero sin la proyección que el tiempo, el dinero y la legislación permite asentar entre la ciudadanía. A esto se debe que desde 1980 se me contratara con el fin de recopilar (adquirir), estudiar y catalogar objetos con vistas a una futura exposición permanente (Museo) de materiales pertenecientes a la cultura tradicional de los pueblos de La Rioja.

 

Fueron varias las campañas en que tuve una dedicación de investigador pero también de chamarilero en competencia con anticuarios y otras gentes que también se dedicaban a la adquisición de objetos con fines comerciales más que museísticos. Del conjunto de esas campañas se lograron catalogar más de dos mil objetos de todo tipo creando lo que se suponía el fondo base desde el que llevar a cabo futuras exposiciones temáticas. A cada objeto se le abría una ficha de campo en la que se consignaba el área geográfica correspondiente, el nombre del objeto así como las designaciones que podía recibir, la localidad de adquisición, donación o cesión, la de fabricación, el nombre del propietario, los materiales, la fecha de adquisición y el precio si es que había existido venta. Posteriormente se realizaba una ficha general con foto del objeto, medidas, etc., a la vez que se confeccionaba el catálogo.

Junto a las campañas de adquisición de objetos tuve la osadía de sacar adelante un proyecto de recogida del folklore y todo tipo de manifestaciones orales y musicales, tales como canciones, poemas, letrillas, romances, de los que no hubo mas que una campaña, dada nuestra escasa preparación en un aspecto tan necesitado de profesionales como es el del folklore. En cualquier caso, estas campañas de recogida de información, pueblo a pueblo (la totalidad de La Rioja, incluidos sus lugares y aldeas), me sirvió para aprender mucho sobre el oficio de entrevistador, no poco sobre las técnicas propias del trabajo de campo y, sobre todo, para lanzarme a nuevas aventuras sociológicas imbuidas tanto de intereses económicos, sociales y culturales, como de cierta finalidad pedagógica. Me referiré ahora a alguna de estas aventuras propias de este tiempo en que la cultura popular era el objeto de mis intereses investigadores.

En el verano de 1983 conseguí el apoyo de la escuela de cine del colegio universitario, y de los propietarios de un antiguo horno de pan en un pueblo de montaña, y con ellos me propuse sacar adelante un proyecto de animación sociocultural en torno a La elaboración tradicional del pan, consistente no sólo en documentar in situ esta técnica artesanal en desuso, sino acercarla y descubrirla entre un público que desconocía estas actividades de carácter popular. El método utilizado fue la documentación sobre hornos, utensilios, técnicas, consumo y aspectos rituales y económicos que envuelven la elaboración tradicional del pan; la recogida y catalogación de útiles e instrumentos con miras a su exposición o uso según su estado (siempre con la participación de sus propietarios) y, finalmente, la puesta en funcionamiento de un horno domiciliario en la víspera de la fiesta local, según el modo documentado por su anterior usuaria. Como experiencia piloto, y puesto que el horno acusaba los veinte años en desuso, se realizaron varias pruebas hasta quedar satisfechos de su uso. De modo paralelo tuve que realizar el guión cinematográfico de cara a la disposición de las dos cámaras U-MATIC durante el rodaje. Por último, una serie de voluntarios colaboraron en la exposición organizada en las antiguas escuelas, y en la organización del público asistente durante el tiempo que duró la fiesta.

 

De los resultados de aquella experiencia[1], puedo señalar el video: “La elaboración tradicional del pan en Rabanera de Cameros”, del que se sacaron unas trescientas copias aunque hoy día se puede ver en You Tube, aunque en dos partes cuyo enlace pongo a vuestra disposición.

Rabanera de Cameros Parte 1ª:

http://www.youtube.com/watch?v=lnsJRx4H6cs

y Rabanera de Cameros Parte 2ª:

http://www.youtube.com/watch?v=XzQDuXejQ4I

Además, el audiovisual “… Buenas son tortas”, que con posterioridad y con fines didácticos se produjo a fin de establecer el valor de los medios audiovisuales (fotografía y video) en la documentación y análisis de investigaciones de carácter antropológico. Fue precisamente con estos dos medios, el video y el audiovisual, con el que se mostró en el III Congreso Nacional de Antropología[2], en el simposio sobre Métodos y Técnicas coordinado por Fermín Leizaola, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la comunicación “La utilización de los medios audiovisuales en la investigación etnográfica”. Desgraciadamente no conservo mas que la comunicación y una copia del video, pero el audiovisual se ha perdido y el mismo era expresivo de la manipulación del investigador, pues si ya la fotografía consiste en transformar un objeto físico o una idea en una imagen no necesariamente analógica o literal, el video es una mera interpretación y selección de materiales según criterios no sólo antropológicos sino estéticos. El audiovisual señalaba cómo en la filmación del sobado de pan se habían utilizado dos sobaderas, una de hierro y otra de madera. La tradicional era la de madera, pero hubo que desecharla al no realizar bien su función; de ese modo en el video se había introducido como un elemento de realidad lo que no era mas que una opción estética.

 

En 1985, merced a la amistad con un antiguo pastor de la localidad, buen informante y gran conversador, llevamos a cabo la redacción de sus memorias (no todas, pues tras la publicación de las mismas siguió enviándome escritos suyos que aún conservo), y junto al trabajo de recopilación sobre el pan que había llevado con anterioridad por los pueblos de la sierra riojana, presentamos los escritos a una entidad financiera para su publicación. Tuvimos la suerte de ser seleccionados, para la entonces su única edición que con motivo del día del libro esa entidad regalaba a cambio de una cierta imposición en la libreta de ahorro. Ese libro[3] se tituló como correspondía a dos autores “Memorias de un pastor riojano” y “El pan en La Rioja (elaboración y tradiciones)”. Sobre el número de ejemplares nunca supimos la cantidad pero dada la forma de distribución gratuita, podríamos aventurar que fue un best-seller de la época.el-pan-en-la-riojadonostia842

 


[1] Al margen de los inmateriales como la animación de todo un pueblo hasta entonces desintegrado socialmente, su percepción de pueblo unido no sólo por la celebración de la fiesta local, sino por señas de identidad materiales que definían algo de su pasado pero que daban consistencia al presente, y, por último y con relación a mi persona, las amistades que asenté durante muchos años.

[2] Celebrado en San Sebastián, del 23 al 27 de abril de 1984

[3] Ed: Jaime Libros, en exclusiva para Caja de Ahorros de La Rioja (272 páginas). ISBN: 84-7.091-331-X

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