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Archive for the ‘Reproducción’ Category

Todo empezó cuando puse título a un proyecto de investigación: “Estrategias y relaciones en la formación y desarrollo de la burguesía riojana (1850-1950)”. Este es en realidad el título de mi tesis doctoral, para la que conté con ayudas[1] puntuales de la Universidad de La Rioja, que me permitieron finalmente defenderla en septiembre de 2000 donde el tribunal, constituido por tres catedráticos y dos titulares de universidad, le otorgó la máxima calificación de sobresaliente cum laude. Al tiempo que comenzaba el desarrollo de la tesina tuve que tragar nuevamente con los cursos de doctorado, ya que no pude convalidar los realizados en la Complutense. La tesina que defendí en junio de 1996, y que mereció también la máxima calificación, llevaba el título de “Apuntes sobre un proyecto de investigación: Adaptación y cambio. La industria pañera hacia el capitalismo industrial (1750-1850)”, y una parte significativa de la misma fue publicada[2] ese mismo año. Estos apuntes trataban sobre la necesidad de profundizar en los estudios de carácter regional, que en el caso de La Rioja ha resultado ser una de las regiones más paradigmáticas y ricas conceptualmente para la definición del proceso industrializador, así como por la significación cualitativa y relevancia cuantitativa durante el siglo XVIII del subsector lanero y pañero. Algunas de las conclusiones que se apuntaban, pasaban necesariamente por la periodización en secuencias de la historia pañera riojana. La primera, enmarcada entre 1752 y 1792 se corresponde con el fenómeno de la protoindustrialización; la segunda, de 1830 a 1860 respondería al proceso de industrialización o del cambio al sistema de producción fabril. Entre medias, es decir, desde finales del XVIII hasta principios del XIX, sería el periodo de desindustrialización o del proceso de crisis de la industria pañera del Antiguo Régimen.

Las ciento veinte páginas de la tesina me sirvieron como el motor de arranque desde el que estructurar la tesis. También contaba con materiales de campo de cuando recibiera en 1982 una Ayuda a la Investigación para el proyecto titulado Estudio de las grandes familias del textil y el calzado, así como una ponencia escrita de 1983 con el título de Aspectos metodológicos y del trabajo de campo en el estudio de la burguesía riojana. Con ese conjunto de materiales mas una labor amplia de estudio y documentación[3] llevada a cabo en los siguientes años, me situó en condiciones de acometer los objetivos y estructura de la tesis.

Aunque el estudio sobre la formación y desarrollo de la burguesía industrial riojana interesa a la historiografía económica de España, o a la historiografía regional, mi intención fue realizar un ejercicio de investigación, donde de modo interdisciplinar, mediante la utilización de conceptos y métodos afines a otras disciplinas del conocimiento social, como la Sociología o la Antropología, se resolvieran los problemas derivados de la conceptualización de este sector de la burguesía industrial. Podría definirlo como un estudio histórico, pero de clara vocación sociológica, con el objetivo de trabajar con los grupos familiares de la industria pañera y del calzado; o bien como un estudio de sociología familiar, desde el que pretendía explicar las estrategias y relaciones de la burguesía industrial riojana en el margen temporal e histórico de un siglo (1850-1950).

Las fuentes principales utilizadas en este trabajo de investigación, fueron el Catastro del Marqués de la Ensenada; las Memorias Políticas y Económicas de Eugenio Larruga; el Diccionario de Pascual Madoz; la Matrícula de Contribución de 1852; la Estadística Industrial de Giménez Guited; la Memoria de Industrias Derivadas de Delgado y Masnata de 1876; la consulta de los protocolos notariales depositados en el Archivo Histórico de La Rioja, pero también la consulta al Archivo Municipal de Logroño, Ortigosa, Torrecilla y Soto en Cameros; al Archivo Diocesano; al Registro Mercantil; el INE; los manuscritos depositados en el IER, así como una amplia bibliografía coetánea y de estudios actuales que trataban temas de sociología y antropología, historia económica y social.

Dentro de las diferentes burguesías, me centré en un tipo de burguesía que orientaba su actividad productiva hacia la industria textil, obviando al resto de grupos hegemónicos, que situados en la Depresión del Ebro, estaban vinculados a la propiedad y la explotación agraria. Tampoco me detuve en los grupos burgueses que protagonizaron el despegue agro-industrial.

Como el objetivo central de la investigación se encontraba en el papel que desempeña la familia, los linajes y segmentos de linaje, las parentelas y las redes de parentesco, resultaba bastante lógico que fuera el descubrimiento de las relaciones y estrategias de reproducción social, reconocidas en el seno de determinadas familias, lo que indicara el camino a seguir. Las relaciones de parentesco se han impuesto como el medio ideológico más determinante al proyectar dichas relaciones en el plano económico y social. Relaciones ideológicas que toman cuerpo a través de las diferentes estrategias adoptadas, por, para, y con la familia. La familia y la parentela han sido el campo instrumental desde el que los linajes y los segmentos de linaje han podido desarrollar sus estrategias de preservación y ampliación patrimonial, tendentes en ocasiones a la reunión, crecimiento o diversificación del capital. Los instrumentos básicos utilizados para el cumplimiento de las estrategias, son de manera determinante los que proporciona el sistema de sucesión divisible y las variadas combinaciones de alianza del sistema matrimonial. La consanguinidad, le endogamia y la homogamia social son las principales estrategias matrimoniales de la burguesía industrial riojana, aunque las expresiones de la alianza manifiestan una gran variedad.

La parentela no sólo fue un campo de intervención en prácticas de alianza matrimonial, sino también un campo de prácticas de alianza política, a través del cual se buscó el ejercicio del poder político con el fin de asegurar la preeminencia de los intereses económicos de las familias industriales. La red de parentesco sería la base desde la que se operaron las estrategias e intercambios matrimoniales (cónyuges y dotes), pero también las estrategias e intercambios inmateriales (poder, prestigio, solidaridades), que se entrecruzarían, creando una trama de relaciones definitorias de la burguesía riojana. La burguesía industrial basó su reproducción como clase en la propiedad económica, en el poder político, pero también en el poder social mediante el reconocimiento de atributos y status.

El marco referencial donde mostrar comportamientos, actitudes y actividades, exponentes de patrones culturales, fue el espacio público. Cierto que la notoriedad pública de la burguesía estaba asegurada por su preeminencia económica o política; pero si algo ejerce influencia sobre la comunidad son los comportamientos externos o de apariencia externa, los cuáles necesariamente deben darse en los denominados ámbitos de sociabilidad. Estos espacios de sociabilidad, pese a la importancia que les concedí en la configuración del análisis de la clase burguesa, tan sólo pude esbozarlos sin abordarlos en profundidad. No fue pues mi interés abarcar todas las aproximaciones a la poliédrica realidad de la clase burguesa, sino tan sólo aquella faceta que me pareció más definitoria de su configuración y desarrollo, la relativa a las estrategias y relaciones vinculadas al parentesco y la reproducción social.

En mayo de 1997 presenté la ponencia “La reproducción patrimonial de la oligarquía camerana” a las Primeras Jornadas de Historia Económica de la UR. En aquella ocasión, el entrañable profesor asesinado por cobardes asesinos a sueldo de ETA, don Ernst Lluch, me felicitó por el cariz que le estaba dando al estudio de la burguesía industrial, ofreciéndome algunos datos sobre la conexión catalana de una de estas familias industriales y comerciales. Sobre esa información, en abril de 1998, en el V Congreso Internacional de la Población, presenté una comunicación sobre “Parentesco y estrategias de reproducción social: la familia de la Riva Navarrete”, publicada[4] poco después.

También en la Revista BROCAR se publicó[5] el artículo “La contribución industrial de 1852 en La Rioja”, que analizaba la información procedente de esta fuente estadística, y que de algún modo completaba las otras dos grandes fuentes comúnmente utilizadas en historia económica e historia industrial, el Diccionario de Pascual Madoz (1842) y la estadística industrial de Giménez Guited (1862).

En 1999, volví a publicar[6] un artículo en la Revista Brocar titulado “Redes de transporte y comercialización de la industria pañera riojana en la segunda mitad del siglo XIX”. Y ya en julio de 2000, con ocasión del seminario de historia económica de D.Angel García Sanz, tuve la ocasión de presentar una ponencia sobre “Flujos comerciales de los industriales pañeros de la Sierra de Cameros (La Rioja) con el noroeste peninsular, el último tercio del siglo XIX”.

Finalmente, la tesis en su conjunto (833 páginas) ha sido publicada[7] en 2002 por la Ann Arbor, ProQuest Information and Learning, que es una editorial de Michigan (EEUU), que reúne en su base de datos todo tipo de tesis doctorales, entre ellas la que me ocupó durante varios años con el título “Strategies and relations in the configuration and development of the industrial bourgeoisie in La Rioja (1850-1950)” (Universidad de La Rioja, 2000).

En septiembre de 2003, una parte seleccionada de la tesis ha sido publicada, gracias a la edición financiada por la Fundación CDESC y los Ayuntamientos de Arnedo, Torrecilla, Ortigosa y Ezcaray. El título de esta publicación es el de “Familia burguesa y capitalismo industrial”.

familia-burguesa


[1] ATUR97/026, ATUR98/08 y ATUR00/05

[2] Revista Brocar nº 20 de 1996, pp.261-276. ISSN: 0214-4670

[3] Pues si bien disponía de algunos conocimientos de sociología y antropología, lo desconocía casi todo del mundo de la historia, principalmente de la historia social y la económica. En este sentido acudí al ciclo de conferencias sobre Castilla en la Edad Moderna (UR, abril-mayo 1996, 10 horas), y a los seminarios de la Fundación Duques de Soria, que dirigidos por el profesor Jordi Nadal se celebraron en julio de 1996 (30 horas), sobre La desindustrialización a partir de la industrialización y en julio de 1997 (30 horas), sobre Tecnología, empresa e industrialización en España (siglos XIX y XX), donde además de encontrar a los principales especialistas de historia económica te daban la oportunidad de presentar tus avances de investigación. Ya en julio 2000, en el seminario dirigido por el profesor Angel García Sanz (también de 30 horas) Relaciones económicas entre el interior y la periferia en la España moderna y contemporánea, tuve ocasión de presentar una ponencia para su discusión.

[4] Actas del Congreso Internacional de la Población. V Congreso de la ADEH. Vol. 3, pp.221-239, Logroño 1999.

[5] Brocar nº 21 (1997), pp.359-389.

[6] Brocar nº 23 (1999), pp.119-146.

[7] ISBN: 0-493-58889-2

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En 1979 el Instituto de Estudios Riojanos concedió una ayuda a la investigación al equipo formado por otro aprendiz de cabrero (doctorando de antropología) y yo mismo, con un proyecto ambicioso titulado “Sistemas de matrimonio y consanguinidad en La Rioja”. El trabajo de campo nos ocupó más allá de los seis meses que figuraban en la convocatoria, pues al contrario de lo que sucede hoy que los archivos parroquiales se encuentran centralizados en las dependencias del Seminario Conciliar de Logroño, en aquella época se encontraban desigualmente distribuidos en las diferentes parroquias rurales, por lo que tuvimos que renunciar a la beca. El vaciado de los libros de matrimonios se organizó en torno a siete columnas definidas por mes y año, nombre y apellidos de los contrayentes, estado civil, procedencia, edad, profesión e impedimento eclesiástico, pese a que no siempre aparecían anotados por el correspondiente párroco tales detalles. Esta información nos permitió, junto a la extraída de los libros de bautizados y de difuntos, acercarnos tanto a la realidad sociodemográfica de los pueblos investigados como al seguimiento de los grupos familiares y su organización en árboles genealógicos[1]

En esta dinámica investigadora de las estrategias matrimoniales y de consanguinidad, tuve en 1982 la suerte de recibir (también por el IER), una Ayuda a la Investigación para el proyecto titulado “Estudio de las grandes familias del textil y el calzado” que años después me serviría de apoyo original con el que emprender el proyecto de tesis doctoral presentado en la Universidad de La Rioja. Del trabajo realizado en aquella época presenté una ponencia en el II Congreso Iberoamericano de Antropología celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en diciembre de 1983 cuyo título “Aspectos metodológicos y del trabajo de campo en el estudio de la burguesía riojana” es lo suficientemente expresivo de cuáles eran mis inquietudes investigadoras, al margen del objeto de investigación.

Por otro lado, la carrera de Sociología me pareció, y me sigue pareciendo, una carrera de corte enciclopédico[2], donde el estudiante ha de saber sobre materias tan variadas y tan imprescindibles como la economía, la filosofía, la psicología, la historia, la estadística, etc. De hecho, la Sociología ha logrado un nivel de especialización sumamente interesante, dada la peculiaridad de su objeto de estudio que le permite no sólo mantener un tipo de conocimiento general, sino el producir un tipo de conocimiento más específico hacia algunas de las facetas en las que se desenvuelve el individuo en su relación social. Como quiera que en los últimos años de carrera hubo factores que me inclinaron hacia la especialidad de la Antropología Social, resulta visible mi inclinación por la misma en los diferentes trabajos y líneas de investigación que realicé en los años ochenta pese a que los trabajos de investigación meramente sociológicos fueron los que me dieron de comer en esa época.

Por factores que influyeron en mi trayectoria debo destacar principalmente los derivados de las lecturas del mejor de los antropólogos contemporáneos, aunque él se declarara historiador, D. Julio Caro Baroja. En cierta ocasión pude disfrutar de su compañía tras una conferencia en el Ateneo de Logroño y posterior cena, donde le comuniqué mi entusiasmo por sus trabajos[3], y mi desorientación sobre cual debía ser el objeto y método a seguir, teniendo en cuenta mi formación académica, mi inclinación por la historia y mi gusto por la antropología. Sería difícil resumir, mucho más recordar, cuales fueron sus palabras, pero al pasar el tiempo descubrí en una publicación[4] suya algunos retazos de la conversación que mantuvimos aquella ocasión:

Fustel de Coulanges había afirmado que la Historia es la verdadera Sociología, a lo que Durkheim respondió que esto era verdad “siempre que se tratara sociológicamente”. Lo cierto es que la Historia no es la Sociología y tampoco se puede tratar sociológicamente siempre: es decir, eliminando todo lo biográfico, lo individual, etc. Pero no cabe duda de que en muchos casos la aplicación del método sociológico al estudio de cosas tales como el régimen señorial, el feudalismo, la organización del trabajo, etc., han dado resultados brillantes. Del mismo modo la aplicación del método sociológico a todos y cada uno de los temas de la Antropología, plantea algunas dudas pese a que algunos conceptos durkheimianos serán siempre de utilidad máxima al realizar investigaciones antropológicas.

Desde luego no fueron ni las únicas, ni estas palabras sacadas de contexto ahora mismo, las que me dedicó, pero sí que formaron parte de su interés por señalarme que la interrelación existente entre las diversas ciencias sociales debía empujarme a no tratar los fenómenos sociales desde un sólo y exclusivo punto de vista; y que aun a riesgo de equivocarme, cosa que no dudaba que ocurriría, la historia, la antropología y la sociología podían trabajar en la misma dirección si me lo proponía.

El otro factor no menos importante, aunque sí contrario al espíritu del mentor anterior, fue el profesor Carmelo Lisón Tolosana, a la sazón catedrático de Antropología, y cuyas lecturas, quizás más obligadas que interesadas, también me llevaron por otros derroteros menos folklóricos y de cultura popular, pero que de algún modo me obligaron a reconocer la vastedad de mis objetivos investigadores y por tanto la necesidad de disciplinar mis intereses investigadores, aspecto que descubriría, ¡ay! demasiado tarde.

El profesor Lisón Tolosana tuvo a bien ofrecerme su dirección en un proyecto de tesis que sobre el tema de la identidad debería formalizar en los próximos años, a fin de dar cumplida cuenta, junto a otros doctorandos, de un proyecto general que sobre el tema de la identidad de los pueblos había recibido en una época en que la España de las autonomías empezaba a tomar cuerpo. Incluso tuvo la amabilidad de ofrecerme una escasa pero real financiación, siempre que mi dedicación fuera exclusiva hacia el proyecto. Avatares de la vida, no tuve los reflejos suficientes para comunicarle mi disposición al mismo, y sí para señalarle que debido a necesidades financieras debería dedicarme a otros trabajos con los que sostener el por entonces nacimiento de mi segundo hijo. No sé si fue un desvarío ético o de sinceridad, pero Lisón no tuvo problemas en sustituirme por otra socióloga que haría el trabajo de campo en La Rioja, pese a que esta región autónoma la había incluido en función de mi presencia en su futuro equipo.Familia-Burguesa


[1] Caro Baroja subraya, que para comprender muchos sistemas económicos y aún ideológicos, el viejo método de los genealogistas es un método útil y válido, sobretodo en aquellos casos en que nos permite rastrear la herencia de actividades y profesiones a partir de una persona, por no hablar de la herencia de caracteres adquiridos. Caro Baroja, J. (1969): “La hora navarra del XVIII. (Personas, familias, negocios e ideas)”. Pamplona: Príncipe de Viana

[2] Wright Mills, C. (1993): La imaginación sociológica. Madrid: FCE

[3] Por aquella época devoraba con gran interés lo que yo consideraba una trilogía fundamental para un investigador novel: El Carnaval; La estación del amor, y El estío festivo.

[4] Caro Baroja, J.(1991): Los fundamentos del pensamiento antropológico moderno. Madrid: CSIC, pág.114

Aspectos metodologicos en el estudio de la burguesia riojana (1983)Familia Burguesa y Capitalismo Industrial

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